El glucagón consigue suprimir la sensación de hambre en personas con diabetes de tipo 1, pero no en las que padecen obesidad
El glucagón consigue suprimir la sensación de hambre en personas con diabetes de tipo 1, pero no en las que padecen obesidad - reuters

La hormona que regula el apetito deja de funcionar en las personas con obesidad

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El glucagón, una hormona implicada en la regulación del apetito, pierde su capacidad de ayudar a las personas obesas a que se sientan llenas después de la comida, pero consigue suprimir la sensación de hambre en personas delgadas o con diabetes de tipo 1. Esta es la conclusión de un estudio publicado por la Revista Clínica de Endicronología y Metabolismo (JCEM).

La función principal del glucagón, una hormona segregada por el páncreas, es que el cuerpo libere la glucosa almacenada cuando el azúcar en sangre baja demasiado. Pero existe una evidencia creciente que sugiere que la hormona también puede desempeñar un papel en el control de la ingesta de alimentos y la sensación de hartazgo o saciedad a través de una señalización del cuerpo para reducir los niveles de otras hormonas del apetito como la grelina.

«Cuando una persona se vuelve obesa, el glucagon no induce a la sensación de saciedad», aseguró el autor principal del estudio Ayman M. Arafat de la Universidad de Medicina de Charité en Berlín, Alemania. «Se necesita investigar más para determinar por qué el glucagón no suprime el apetito de forma efectiva en esta población».

Escala de saciedad de los estudiados

En el estudio se analizaron los niveles de glucagón y apetito en once personas obesas, trece con diabetes de tipo 1 y trece personas delgadas. Los participantes recibieron inyecciones de glucagón o placebo. Los investigadores midieron entonces los apetitos de los participantes utilizando una escala de saciedad, así como los niveles apetito de la hormona grelina.

Los sentimientos de plenitud no difirieron entre los participantes obesos que recibieron inyecciones de glucagón y los que recibieron placebo. En comparación, los participantes que eran delgados o tenían diabetes tipo 1 se sentían más llenas después de recibir el glucagón. La respuesta a la hormona fue detectable en esta población, incluso 24 horas después de su administración.

«Los resultados podrían influir en los esfuerzos para desarrollar nuevos tratamientos para la obesidad y la diabetes», dijo Arafat.