Lo que «Bild» no vio de Mallorca
La playa de Formentor, al norte de la isla de Mallorca

Lo que «Bild» no vio de Mallorca

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Ni destino «oscuro» ni lupanar de baja estofa. Los mallorquines han salido en tromba a desmentir el demoledor reportaje publicado el domingo por el periódico germano «Bild amm Sonntag», que denunciaba el deterioro y la degradación de la ínsula balear y podría poner en riesgo la temporada turística de la isla.

Bajo el titular «El verano más oscuro de Mallorca», dos reporteros del rotativo, el más vendido de Europa (4.400.000 ejemplares) afirman que «timadores, carteristas y prostitutas baratas dominan la Playa de Palma después del atardecer». Además, recogen testimonios de turistas, residentes o empresarios alemanes con intereses en la isla que denuncian la falta de seguridad, el incremento desorbitado de los precios o la sobrecarga de la Justicia mallorquina. «Agarrad fuerte vuestros móviles», llegaba a consejar a los periodistas el portero de la popular cafetería Ballermann 6.

«Cada uno o dos años publican un reportaje como éste sobre Mallorca», afima el presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (Fehm), Aurelio Vázquez. «Una vez más Bild ha hecho gala de un tipo de prensa absolutamente descontextualizada y alejada de la realidad», lamenta, al tiempo que asegura que el diario «está inmerso en una de esas campañas monotemáticas de la prensa sensacionalista para vender periódicos», en lugar de ser «objetivo y realista».

«Lo que trasmite "Bild" es irreal», explica una mallorquinaSu visión coincide con la de los mallorquines de a pie: «La visión de Mallorca que trasmite "Bild" es irreal. No la comparto», afirma Nair Cuéllar, una joven mallorquina que también confirma que la crisis no ha traído como consecuencia una degradación de la oferta turística de la isla, y recuerda que Mallorca no es el Länder número 17 de Alemania: «Los alemanes ocupan un 0,1 por ciento de la geografía de la isla, y suelen estar casi todos en la zona del Arenal. Magaluf es otra de las zonas de turismo extranjero».

Váquez, por su parte, niega tajantemente que haya problemas de seguridad en la isla. «Mallorca es un destino que acoje cada año a 12 millones de turistas. Con una afluencia de ese calibre, los aspectos referentes a la seguridad son inherentes. Pero no tenemos un problema de seguridad, ni mayor ni menor, ni de amenazas graves ni de seguridad en el día a día, aunque lógicamente nos gustaría tener en los meses de temporada alta una presencia policial aún mayor, pero solo por una cuestión de visibilidad», explica. Para reforzar la seguridad, el Ejecutivo balear ha puesto en marcha este año el servicio policial de atención al turista y un sistema de denuncia digital.

«De primer nivel»

El presidente de los hosteleros mallorquines también desmiente que los precios en la isla sean excesivos. «Los precios suben en función de la demanda. Mallorca tiene unos precios acordes a la categoría de la oferta que pone en el mercado: un producto de primer nivel con una demanda altísima y en alza».

Las playas y calas de la isla, de arena blanca y agua color zafiro, acumulan 31 banderas azules por su calidad, y atraen cada año a millones de turistas, entre ellos, cuatro millones de alemanes. Sin embargo, no son el único atractivo de Mallorca, que alberga cuatro parques naturales: La Albufera de Mallorca, Las calas de Mondragón, La Peninsula de Levante y la Isla Dragonera.

Además, la isla cuenta con más de mil setecientos Bienes de Interés Cultural (entre ellos, el Castillo de Bellver, el más antiguo de Europa con planta circular; y la catedral de Santa María de Palma de Mallorca) y dos bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: el canto de la Sibila —un drama litúrgico de melodía gregoriana que tuvo mucha difusión durante la Edad Media en el sur de Europa pero que únicamente sobrevivió en las iglesias de Mallorca y en el municipio italiano de Alguer— y la Sierra de Tramotana, la mayor de Baleares.