Carlos de Prada, Nicolás Olea y Alfredo Suárez durante la presentación de la campaña
Carlos de Prada, Nicolás Olea y Alfredo Suárez durante la presentación de la campaña - fundación vivo sano
Campaña de la Fundación Vivo Sano

Piden que se prohíba el bisfenol A en envases de uso alimentario

Es una sustancia química que se encuentra en algunos envases de comestibles, latas y botellas. Puede causar cáncer, diabetes, obesidad y problemas neurológicos y cardiovasculares

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«Bisfenol A no en mi comida». Bajo esa consigna, la fundación Vivo Sano, a través de su programa «Hogar sin tóxicos», ha puesto en macha una iniciativa a nivel nacional para erradicar la sustancia de todos los materiales que tienen contacto con alimentos. Para ello, pidieron al gobierno y a la oposición una norma que regule su uso.

«Estamos ante un grave problema de contaminación alimentaria. Todos tenemos bisfenol A en sangre. Urge elaborar leyes estrictas que pongan coto a este disruptor endocrino», señala Carlos de Prada, responsable de la campaña.

El bisfenol A llega al organismo a través de los plásticos y resinas con las que se elaboran los envases de comestibles, las botellas de policarbonato y las latas de conserva. Es un contaminante químico que cientos de investigaciones vinculan a distintos efectos en la salud.

  • "Todos tenemos bisfenol A en sangre"
«Esta asociado a diabetes, obesidad, infertilidad, cáncer de mama o de próstata, problemas cardiovasculares, alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y trastornos del comportamiento», detalla Nicolás Olea catedrático de la Facultad de Medicina de Granada, que colaboró en el informe elaborado por «Hogar sin tóxicos». Según explica, los bebés y niños son más vulnerables a sus efectos contaminantes. Pero también lo son los fetos y embriones, por lo que se debería reducir la exposición de las embarazadas a esta sustancia.

El 90% de los estudios realizados con financiación pública ha confirmado que puede causar efectos sobre el equilibrio hormonal a niveles muy bajos de concentración. Sin embargo, destaca De Prada, «a veces pesan más dos estudios pagados por la industria que cientos de estudios científicos. Cuando un agente patógeno está vinculado a la industria se aplica sordina a las investigaciones». En el país se producen 250 millones de kilos al año de bisfenol A que se utilizan , por ejemplo, en la fabricación de coches, barcos, trenes, CD’s y DVD’s y cristales de gafas.

  • «Se aplica sordina a las investigacionescientíficas»
En España, el bisfenol A ha sido prohibido en los biberones infantiles, en línea con la disposición de la Unión Europea sancionada en 2010. Hasta ahora, Francia es el único país del continente que ha eliminado totalmente este tipo de materiales para uso alimentario. El 12 de octubre de 2012, la Asamblea Nacional francesa aprobó por unanimidad la prohibición del bisfenol A en todos los envases que puedan estar en contacto con alimentos, sea cual sea la edad de las personas a las que estén destinados.

La propuesta de «Hogar sin tóxicos» pasa por prohibir la fabricación, distribución e importación de materiales que contengan bisfenol A y que vayan a estar en contacto con alimentos. Pidieron acciones a todos los grupos políticos del arco parlamentario y ya cuentan con la adhesión de científicos españoles y extranjeros. Desde la fundación elaboraron un informe de 76 páginas donde se detallan los efectos sobre el sistema hormonal que ha sido firmado por distintas instituciones. Además, a través de la web y las redes sociales, han difundido un video en el que se explica qué es el bisfenol A y cómo llega a nuestro organismo.

«Esta es la primera iniciativa en España para retirar el bisfenol A de los materiales de uso alimentario. A nivel personal lo que podemos hacer es informarnos y compartir el mensaje», afirma Alfredo Súarez, de la fundación Vivo Sano. «Se hace imposible tomar decisiones en forma individual porque uno tendría que convertirse en un químico para saber la composición de cada cosa. Por eso son necesarias las acciones gubernamentales», agrega Olea.