Sociedad

Sousa Martins, el médico «santo» de Lisboa

Su lucha contra la tuberculosis lo hizo mundialmente conocido en el siglo XIX. Hoy, pobres, desamparados y enfermos piden su «intervención divina»

belén rodrigo - Actualizado: Guardado en: Sociedad

Lurdes lleva más de 30 años vendiendo velas junto a la estatua del doctor Sousa Martins, en la plaza lisboeta del Campo Santana, también conocido como Campo Mártires da Patria. Esta mujer tuvo hace años un infarto y asegura que sus oraciones al médico que tanto luchó contra la tuberculosis en el siglo XIX le ayudaron a recuperarse. «Es la fe la que nos salva», afirma a ABC.

Ya pasa de los 70 y vive junto a esta plaza desde hace cuarenta años. Con un grupo de amigas comenzó a vender velas, flores, rosarios... «Éramos doce personas, vendíamos los artículos de forma ilegal, nos escondíamos de la Policía», recuerda. «Entonces ganábamos mucho dinero y ahora resulta difícil ganar cinco euros al día». Quedan tres vendedoras, y tanto Lurdes como Alcira están instaladas en un quiosco del ayuntamiento. «Al que pagamos nuestros impuestos», aseguran.

Quien pase por delante de la estatua y no conozca la historia de este ilustre señor puede pensar, con mucha razón, que se trata de un santo. Al menos eso parece al leer las placas de agradecimiento que se amontonan rodeando la estatua y al ver colocar continuamente velas a los devotos de todas las edades. Sousa Martins fue un destacado médico y catedrático de Medicina en la Universidad Nova de Lisboa. Nació en 1843, en Alhandra, y en su juventud llegó a Lisboa donde trabajó en la farmacia de su tío. Estudió Farmacia y después Medicina y en poco tiempo se convirtió en una de las figuras más destacadas del siglo XIX.

«Es un intermediario de Dios», afirma Alcira, de 73 años, otra de las vendedoras. Su marido la abandonó con una hija de siete años: «Me tuve que ganar la vida», explica. Alcira no goza de mucha salud: «El doctor Sousa Martins me ha ayudado mucho, él lo es todo», dice alegremente. «¿Si hace milagros? En mí ya hizo uno, desaparecieron dos quistes que tenía en el estómago», confiesa, enumerando muchos otros milagros a los que ha asistido. «Una persona que andaba con muleta la dejó aquí después de conseguir andar sin ella tras pedírselo al doctor», cuenta emocionada.

Querido por sus alumnos

Sousa Martins fue un profesor muy querido por sus alumnos y por algo hoy su estatua se encuentra frente a la Facultad de Medicina de Lisboa. Cada 1 de octubre esta plaza recibe la visita de los estudiantes novatos, le cantan y piden ayuda para sus estudios y pasan allí la noche, cantando y bebiendo. «Llevan a hombros un muñeco disfrazado del doctor», cuenta Alcira.

Según cuentan estas mujeres, muchas noches la estatua recibe la visita de médicos del hospital de San José, que se encuentra al lado de la plaza. «Le piden ayuda en sus decisiones laborales», afirman. Y es que el doctor Sousa Martins se ha convertido en consejero, amigo y «santo».

Paula Monteiro enciende una vela siempre que pasa por el Campo Santana para pedir por su madre y por ella. «Mi madre me transmitió esta devoción y le pido que nos proteja». Julia pide al doctor que le cure de los problemas que tiene de artritis y de intestino y cada vez que va a la consulta en el hospital pasa a ver al «santo». Su devoción surgió a través de una amiga, a quien acompañó al cementerio de Alhandra. Allí visitan su tumba el 7 de marzo, día en el que nació y sobre todo el 18 de agosto, cuando falleció.

Lucha contra la tuberculosis

Soltero, dedicó su vida a la medicina, física, química, botánica, cirugía, literatura e historia, entre otras aficiones. Fue por su lucha contra la tuberculosis por lo que se hizo mundialmente conocido pero también dicha enfermedad fue la causa de su muerte. Hay quien asegura que una vez contagiado por sus pacientes y para evitar su sufrimiento se suicidó en 1897. Otros defienden su muerte natural, tal y como consta en su certificado de muerte.

El escritor Guerra Junqueira le definió como un hombre que «radió amor, encanto, esperanza, alegría y generosidad. Fue amigo, cariñoso y dedicado a los pobres y poetas». Sousa Martins es hoy amigo de los pobres, desamparados y enfermos. Unos y otros le piden su intervención divina.

Toda la actualidad en portada

comentarios