Sociedad

De la marimorena al tamborilero: así nacieron algunos de los villancicos más populares

Día 19/12/2013 - 16.13h
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Las canciones que cada Navidad acompañan al belén y al turrón surgieron del pueblo llano y no solo con carácter religioso

Aquella tarde del 23 de diciembre de 1818 Joseph Mohr no podía ni imaginar que la poesía que estaba escribiendo y que después mandaría a su amigo Franz Gruber para que le pusiera música se convertiría en el villancico más cantado en el mundo. El joven sacerdote de Oberndorf preparaba la Misa del Gallo y ante la avería del órgano, compuso «Stille Nacht» («Noche de paz») para que se interpretara con una guitarra en la iglesia de San Nicolás de este pequeño pueblo pesquero austriaco.

De la marimorena al tamborilero: así nacieron algunos de los villancicos más populares
adrián delgado
Oberndorf

Mohr no obtuvo con la canción ni para pagarse su propio entierro y nunca se hubiera conocido su autoría si en 1854 un miembro de la capilla real áulica de Berlín no se hubiese preguntado por el origen del villancico. Aparecería en las partituras como «autor anónimo», como la mayoría de los villancicos populares cuyo origen se pierde en tierras castellanas.

Ya en el siglo VI, según cuenta Pelagio y recogía ABC en 1970, San Prudencio se detuvo una noche de camino entre Armentia al Duero con unos pastores y «les instruyó en la doctrina de Cristo, cantándoles salmos y coplas alusivas a la Natividad». De dos siglos antes data el villancico más antiguo, atribuido a San Hilary de Poitiers: «Jesus refulsit omnium».

El término villancico no aparece hasta el siglo XV, cuando el marqués de Santillana titula así una de sus composiciones. Don Íñigo López de Mendoza ya llamaba «cantares antiguos» a estas canciones de villanos (como se denominaba a los habitantes de las villas, sin la connotación peyorativa de hoy), que por entonces no eran exclusivamente religiosas, ni navideñas.

El matrimonio entre los villancicos y la Navidad se produjo en el siglo XVI y aunque en el siglo XVIII se prohibió su interpretación durante las celebraciones religiosas, cada Navidad resurgen entre los turrones, el belén y las zambombas. La impronta popular ha llegado hasta nuestros días en composiciones como esta asturiana tan conocida: «Esta noche es Nochebuena, y mañana, Navidad; saca la bota, María; que me voy a emborrachar».

Al nacer de las coplas que cantaba la gente del pueblo, poco se sabe de su origen. De algunos solo se conoce su procedencia. «Los peces en el río», «Campana sobre campana», «Una pandereta suena», «El chiquirriquitín» o «Gatatumba», son andaluces; «Ya vienen los Reyes», de Aragón; «Hacia Belén va una burra», de Castilla-La Mancha o «Dime Niño», de Murcia. Solo de unas pocas canciones navideñas se saben -o se sospechan- más datos:

La marimorena

¿Fue una tabernera madrileña quien inspiró el villancico en el siglo XVIII? En la Navidad de 1702, el estruendo de zambombas, tambores y panderetas habría entorpecido la ceremonia religiosa que se celebraba en el convento de San Francisco y entre los alborotadores se encontraba María Morena (no se sabe si era el apellido o se le llamaba María la morena por el color de su cabello). Otros señalan a esta tabernera de la Cava Baja como la causante de la frase «armar la marimorena», pero no del villancico que, dicen, se refiere a la Virgen María, conocida en muchos lugares como la Virgen Morena, la Moreneta...

El tamborilero

La atribución más antigua que se tiene data de 1941, cuando la pianista estadounidense Katherine Davis traduce libremente al inglés un supuesto villancico tradicional checo, titulándolo «Villancico del tambor». El tema recoge una leyenda francesa del siglo XII, «El juglar de Nuestra Señora», en la que un juglar entona su canto ante la estatua de la Virgen y ésta le sonríe. La canción se conoció internacionalmente a partir de 1955, gracias a una grabación de la famosa Familia Trapp y fue popularizada en un arreglo de Henry Onorati, original de 1957, producido en 1958 por Harry Simeone.

Adeste Fideles

El villancico en latín más famoso del mundo ha sido atribuido a San Buenaventura, un franciscano italiano del siglo XIII o al rey portugués Juan IV, el rey músico, pero la hipótesis más aceptada apunta al músico inglés John Francis Wade, que lo habría compuesto en 1743 cuando trabajaba en el Centro Católico de Douay, en Francia. Así lo puso de manifiesto la investigación realizada por el monje benedictino Dom John Stephen. Se conoce un manuscrito con la letra y música que data del 1751 y 1760.

Una canción navideña de récord

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