Actualidad

Invasión soviética de Polonia: la puñalada de Stalin, 17-09-1939

Mientras las fuerzas polacas se concentran en ralentizar el avance alemán, intentando resistir a una esperada ofensiva franco-británica, el Ejército Rojo invade a la desprevenida y desconcertada Polonia por el este, sin encontrar apenas resistencia

Un carro ligero soviético T-26, junto a una columna motorizada de la ‘Wehrmacht’, en Polonia, en septiembre de 1939
Un carro ligero soviético T-26, junto a una columna motorizada de la ‘Wehrmacht’, en Polonia, en septiembre de 1939 - ARCHIVO
Víctor Javier García Molina - Actualizado: Guardado en: Actualidad

El 17 de septiembre, el Ejército Rojo invadía la Polonia Oriental. Se cumplían así las cláusulas secretas del Pacto Molotov-Ribbentrop, que suponían la participación de la URSS en la guerra y un nuevo reparto de Polonia.

Los blindados del Ejército Rojo avanzaban dentro del territorio polaco para “proteger a la fraternal población de Ucrania y Bielorrusia”, agrupados en dos frentes: el Ucraniano y el Bielorruso, con gran cantidad de carros, vehículos e infantería.

La sorpresa de los polacos es total. En ese momento, sus tropas luchan a la desesperada en un intento de realizar un último plan defensivo contra los ejércitos del Reich, el Saliente Rumano, consistente en retirar todas las tropas posibles a la zona fronteriza con Hungría y Rumanía y resistir hasta el ―todavía esperado― ataque de Francia y el Reino Unido. La lucha sigue siendo muy intensa, pero ya no son unidades cohesionadas las que ofrecen resistencia, sino restos de divisiones y brigadas que, aisladas, combaten para escapar al cerco de las divisiones alemanas y poder así unirse al resto de los ejércitos polacos.

Con todas las tropas comprometidas en la lucha contra los alemanes, sólo quedan para defender la frontera las unidades del KOP, algunas de la Defensa Territorial y restos de las tropas regulares en retirada. El Estado Mayor polaco, impotente ante esta nueva situación, abandona el ya inviable plan del Saliente Rumano y ordena no combatir a las fuerzas soviéticas, para concentrar todos los esfuerzos en que las unidades que todavía luchan contra los alemanes logren escapar hacia las fronteras de Rumanía y Hungría, y pasar de estos países a Francia o el Reino Unido y así poder proseguir la lucha.

Sin embargo, y en medio de la confusión reinante, muchas unidades resisten al nuevo invasor. No se dan combates de la magnitud de los que se han producido o se siguen produciendo contra los alemanes, pero alrededor de ciudades como Vilna o Grodno hay duros enfrentamientos.

La guerra, tanto contra los alemanes como contra los soviéticos, proseguirá hasta el 6 de octubre; pero la suerte está echada. Los núcleos aislados de resistencia van capitulando poco a poco... Aunque derrotados en el combate, los polacos se negarán a firmar tratado de paz alguno.

Toda la actualidad en portada

comentarios