Opinión La Segunda Guerra Mundial se inició en Asia

«Sólo una visión en exceso eurocentrista puede señalar la fecha de 1 de septiembre del año 1939 como la del auténtico inicio de la Guerra»

Tropas japonesas entrando en Pekín en julio de 1937
Tropas japonesas entrando en Pekín en julio de 1937 - ARCHIVO
Armando Fernández-Xesta - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Sólo una visión en exceso eurocentrista puede señalar la fecha de 1 de septiembre del año 1939 como la del auténtico inicio de la Segunda Guerra Mundial, porque desde antes de que los panzer germanos comenzaran su incontenible cabalgada por las llanuras polacas, la contienda que había de abarcar a todos los continentes ya contabilizaba millones de víctimas.

Quizá pueda descartarse que los primeros combates entre japoneses y chinos al inicio de los años treinta (que dieron lugar a la ocupación nipona de Manchuria y a la creación del estado títere de Manchukuo) sean incluidos dentro de la larga serie de contiendas que conforman la Segunda Guerra Mundial. Pero está claro que tras el denominado «Incidente del Puente Marco Polo» y la guerra abierta entre Japón y China, dos de los más importantes contendientes de la gran conflagración del siglo XX estaban ya implicados en una contienda que tendría efectos decisivos en los siguientes años, cobrando creciente importancia en la medida en que nuevos países se encontraban en guerra, fragmentando al mundo en bandos antagónicos. La línea divisoria que separaba al Eje de los futuros aliados pasaba ya desde 1937 entre las dos potencias asiáticas.

La Guerra en China fue causa real o pretexto provocado para la intervención de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Su apoyo a las autoridades de Nankín (entonces capital del país) llevó inexorablemente a los japoneses al enfrentamiento armado con los norteamericanos. No tanto por la presencia de sus pilotos (los «Tigres Voladores»), que reforzaron a las fuerzas de Chiang Kai-shek, como por la asfixia económica decretada por Washington contra Tokio y, sobre todo, por su negativa al acceso de Japón a materias primas vitales tanto para el país como para su ejército, fundamentalmente el petróleo.

Pero aun antes que Estados Unidos, otro de los países que devendría en actor principal de la gran contienda mundial se vio también seriamente implicado por el expansionismo japonés. La Unión Soviética mantuvo, justo hasta unos días antes de su particular invasión de Polonia, una corta pero cruenta guerra con los japoneses en torno a la zona fronteriza entre Manchuria (Manchukuo) y Mongolia. En el conjunto de ambos ejércitos se contabilizaron casi 90.000 bajas. Pero sobre todo, la derrota de sus fuerzas en Khalkhin Gol frente al Ejército Rojo, decidió a Tokio a dirigir su expansión hacia el sur, lo que a la larga llevó a que, cuando Alemania invadió la URSS, su aliado japonés no le respaldara, permitiendo con ello a Stalin utilizar sus divisiones siberianas para salvar Moscú en diciembre de 1941.

Ello no sería óbice para que los soviéticos declararan la guerra a Japón coincidiendo con los bombardeos atómicos norteamericanos, ganando así una guerra ya ganada y ocupando un amplio territorio en el continente asiático y la isla Sajalin, una de las mayores del archipiélago japonés… Hasta diez días después de la rendición oficial de Japón continuó la ofensiva del Ejército Rojo. Serían las ultimas operaciones militares de la Segunda Guerra Mundial, que terminó definitivamente en Asia, en donde había comenzado casi una década antes.

Toda la actualidad en portada

comentarios