Imagenes radiológicas de hueso fracturado regenerado con la terapia (dcha.), y sin terapia (izda.) - M. BENZ & STM
TECNOLOGÍA

Una terapia experimental puede revolucionar el futuro de los injertos de hueso

El método combina la terapia genética en dos pasos, junto con técnicas de ultrasonidos y microburbujas, ya aprobadas , que logró curar por completo las fracturas no consolidadas en cerdos en tan solo ocho semanas de tratamiento

MADRIDActualizado:

Un equipo de investigadores ha logrado reparar con éxito las fracturas graves de los miembros de animales de laboratorio con una técnica innovadora que hace que el hueso sea capaz de regenerar su propio tejido. Si se demuestra su seguridad y eficacia en humanos, el sistema pionero que combina ultrasonido, células madre y terapias génicas podría reemplazar el injerto ósea como una vía para reparar huesos fracturados. El estudio se publica en «Science of Traslational Medicine».

Cada año se realizan en el mundo más de 2 millones de injertos de hueso al intentar de tratar estas difíciles lesiones. Sin embargo, la recogida de hueso sano de los pacientes suele ser dolorosa y los injertos procedentes de bancos de tejidos con frecuencia no se integran.

En esta ocasión, el equipo de Maxim Bez y Dan Gazit, del Instituto de Medicina Regenerativa Cedars-Sinai (EE.UU.) han desarrollado un sistema que combina la terapia genética en dos pasos, junto con ultrasonidos y microburbujas, ya aprobados por las autoridades sanitarias de EE.UU. (FDA), que logró curar por completo las fracturas no consolidadas en cerdos en tan solo ocho semanas de tratamiento.

Tibia del cerdo curada después del tratamiento
Tibia del cerdo curada después del tratamiento- M. BENZ & STM

En primer lugar, los investigadores colocaron un andamio de colágeno en el punto de la ruptura para proporcionar un nicho de recepción de las células progenitoras óseas. A continuación, inyectaron microburbujas mezcladas con material genético para el factor de crecimiento óseo. Los pulsos de sonido procedentes de una varilla de ultrasonidos facilitaron la captación del ADN del factor de crecimiento por parte de las células progenitoras, lo que estimuló el crecimiento óseo.

Revolución en ortopedia

A diferencia de otras terapias génicas basadas en vectores virales para entregar su carga –una práctica arriesgada, pues los virus pueden integrarse permanentemente en el genoma y posteriormente favorecer el cáncer o dar lugar a respuestas letales–, los ultrasonidos y las microburbujas no generaron una inflamación apreciable ni se detectó la expresión del gen introducido transcurridos 10 días. Se demostró que la técnica era mínimamente invasiva y segura, y que favorecía la cicatrización ósea total, con una resistencia comparable a los procedimientos de injerto de referencia.

«Estamos recién al comienzo de una revolución en la ortopedia», señala Dan Gazit, al combinando un enfoque de ingeniería genética con otro biológico para avanzar la ingeniería regenerativa.