La hipertensión arterial es la primera causas de mortalidad global
La hipertensión arterial es la primera causas de mortalidad global - ARCHIVO
SALUD BUCODENTAL

El tratamiento de la periodontitis ayuda a reducir la presión sanguínea

La administración de un tratamiento intensivo para la periodontitis disminuye por sí sola los niveles de presión sanguínea, inhibe la inflamación y mejora la función endotelial

MADRIDActualizado:

La hipertensión arterial, esto es, la enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg, constituye, según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), la primera causa de mortalidad global. No en vano, hasta un 75% de la población con hipertensión –cerca de 1.100 millones de personas en todo el planeta y más de 14 millones de españoles– presenta un riesgo nada desdeñable de sufrir un infarto de miocardio, un ictus o de desarrollar una enfermedad renal. Pero, ¿qué se puede hacer para bajar la presión sanguínea y evitar que se desarrolle esta hipertensión? Pues, básicamente, adoptar un estilo de vida saludable. Y asimismo, cuidar de nuestras encías. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Sun Yat-Sen en Cantón (China) muestra que el tratamiento intensivo de la periodontitis –la consabida ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como ‘piorrea’– reduce de forma muy significativa la presión arterial en personas con prehipertensión.

Como explica Jun Tao, director de esta investigación presentada en el marco de las Sesiones Científicas 2017 de la Asociación Americana del Corazón (AHA) que se están celebrando en Los Ángeles (EE.UU.), «nuestro trabajo demuestra por primera vez que la intervención periodontal intensiva puede por sí sola reducir los niveles de presión sanguínea, inhibir la inflamación y mejorar la función endotelial».

¿Convencional o intensivo?

La periodontitis es una enfermedad fundamentalmente caracterizada por la inflamación y sangrado de las encías. Una patología que, en caso de no ser tratada y más allá de provocar la destrucción de la masa ósea que sustenta las piezas dentales –lo que resulta en una pérdida irreversible de los dientes–, se asocia, como han confirmado multitud de estudios, con el desarrollo de enfermedades muy graves y potencialmente mortales. Es el caso, entre otras, de la diabetes y de distintos tipos de cáncer. Y asimismo, de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad en todo el mundo. Y entre estas patologías cardiovasculares se engloba la hipertensión arterial.

Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 108 adultos cantoneses con prehipertensión y periodontitis de grado moderado a grave a los que, de acuerdo con un criterio totalmente aleatorio, sometieron a una terapia convencional o a un tratamiento intensivo de su enfermedad bucodental.

La intervención periodontal intensiva puede por sí sola reducir los niveles de presión sanguínea, inhibir la inflamación y mejorar la función endotelial

Concretamente, el tratamiento convencional incluyó instrucciones básicas para la higiene oral y una limpieza dental con eliminación de placa por encima de la línea de las encías. Por su parte, el tratamiento intensivo sumó a las medidas ya contempladas en la terapia convencional la limpieza con anestesia local de las raíces dentro de las bolsas dentales –los espacios infecciosos que aparecen en las encías junto a los dientes–, la administración de antibióticos y, de resultar necesario, la extracción de piezas dentales.

Llegados a este punto, ¿qué es la ‘prehipertensión’? Pues una condición en la que la presión arterial sistólica –PAS, igual o superior a 140 mmHg en la hipertensión– oscila entre los 120 y los 139 mmHg, y la presión arterial diastólica –PAD, igual o mayor a 90 mmHg en la hipertensión– se establece entre los 80 y los 89 mmHg. Una prehipertensión que, en caso de no hacer nada, suele acabar derivando con el tiempo en hipertensión arterial.

Disminución de la presión

Los resultados mostraron que, transcurrido un único mes desde la intervención, los pacientes sometidos al tratamiento intensivo experimentaron, frente a los tratados con la terapia convencional, una reducción de casi tres puntos –o lo que es lo mismo, de cerca de 3 mmHg– en su PAS. Sn embargo, no se observó ninguna diferencia en el caso de la PAD.

Asimismo, y cumplidos ya los tres meses, los autores observaron una reducción de casi ocho puntos en la PAS y de cerca de cuatro puntos en la PAD asociada al tratamiento intensivo. Pero aún hay más. Pasados seis meses desde la intervención, la terapia intensiva conllevó una disminución cercana a los 13 puntos en la PAS y a los 10 puntos en la PAD.

En definitiva, y si bien, como reconoce Jun Tao, «deben realizarse estudios adicionales con poblaciones de diversos orígenes», parece que el cuidado de nuestra salud bucodental debe sumarse a los hábitos de vida saludables para prevenir la hipertensión –entre otros, seguir una alimentación adecuada, practicar ejercicio, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol y no fumar.