Última revisión viernes 24 de junio de 2011
La urticaria y el angioedema son un patrón de reacción de la piel caracterizadas por el picor en el caso de la urticaria y el edema en labios y párpados en el caso del angioedema.
El término urticaria proviene del latín urtica que significa ortiga y hace referencia a aquel proceso cutáneo que cursa con intenso prurito o sensación de quemazón y que se acompaña de la aparición de lesiones habonosas en toda la superficie cutánea y, en ocasiones, también en mucosas. Esto es debido al aumento de permeabilidad de los vasos dérmicos por las sustancias o mediadores liberados por unas células llamadas mastocitos y los basófilos. Lo característico de este proceso es que las lesiones tienden a desaparecer en unas horas.
Cualquier persona puede padecer este proceso y afecta por igual a ambos sexos. Más raramente pueden afectarse ancianos y niños.
Los estímulos que provocan esta liberación de mediadores son múltiples con mecanismos inmunológicos (relacionados con el sistema inmune o defensas) y no inmunológicos.
Entre los principales agentes etiológicos de las urticarias estan;
No obstante, hasta en el 50 por ciento de los casos no se puede encontrar un desencadenante claro. En las urticarias crónicas la causa más frecuente es la idiopática o desconocida.
En la población infantil, la urticaria se asocia más frecuentemente a infecciones respiratorias o a alimentos.
El síntoma principal, es la presencia de habones rosados pruriginosos que tienden a palidecer por el centro y de curso en brotes. Esta sintomatología es suficiente para realizar el diagnóstico. La lesión es evanescente (normalmente dura menos de 24 horas) y cambiante.
Si dura menos de seis semanas se habla de urticaria aguda y si dura más, de urticaria crónica. La urticaria crónica es mas frecuente en mujeres de 20 a 40 años.
Se pueden asociar síntomas digestivos como dolor abdominal o diarrea, así como síntomas respiratorios con aparición de dificultad respiratoria.
La urticaria producida por reacción de hipersensibilidad tipo I, suele asociar angioedemas y hasta formas severas como el shock anafiláctico. En las urticarias mediadas por inmunocomplejos como en la urticaria-vasculitis o la enfermedad del suero, las lesiones suelen durar más de 24 h y pueden acompañarse de lesiones vasculíticas.
En las urticarias producidas por estímulos físicos los habones duran pocos minutos y existe un periodo refractario en el que aunque el paciente se exponga al estímulo, no aparecen lesiones.
Cuando el edema se localiza a nivel más profundo da lugar al angioedema que se manifiesta como placas edematosas de tacto infiltrado de mayor tamaño que los habones. La localización más frecuente del angioedema es en párpados, labios y genitales instaurándose en horas y tardando más de dos días en desaparecer. En el angioedema no existe picor sino tirantez o quemazón y en relación de la localización del edema puede presentar síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea, síntomas respiratorios como rinorrea, estornudos, disnea y disfonía y por último, síntomas cardiovasculares como taquicardia e hipotensión por vasodilatación generalizada.
La urticaria se presenta sola en el 40% de los casos y acompañada de angioedema en el 50% de los casos. El angioedema se presenta sólo en el 10% restante.
El diagnóstico se hace siempre por la clínica, ya que las lesiones cutáneas son muy fáciles de identificar. Además, el curso autolimitado y la ausencia de lesiones residuales en la piel cuando desaparecen las ronchas ayudan a la identificación de este proceso.
En casos especiales es preciso realizar una biopsia para completar el estudio. En estos casos se observa edema dérmico superficial en el habón y en dermis profunda o hipodermis en el angioedema. En la urticaria-vasculitis existe además una afectación inflamatoria de los vasos de la piel denominada vasculitis leucocitoclástica.
Es importante evitar el/los factores desencadenantes si son conocidos. Además, como primera medida, se iniciará tratamiento antihistamínico, siempre con control médico. En aquellos casos en los que la respuesta no sea adecuada, se pueden aumentar las dosis o asociarse otros antihistamínicos. Suelen emplearse antihistamínicos anti H1, solos o asociados entre sí. También se asocian los anti H2, los beta 2 adrenérgicos, la adrenalina, el cromoglicato disódico y los antidepresivos tricíclicos.Si sigue sin haber respuesta, debe replantearse el diagnóstico.
Los corticoides se deben de emplear solamente en el shock anafiláctico y las urticarias por presión, ya que se asocian a efecto rebote al abandonarlos en las urticarias agudas.
Aún así muchos cuadros de urticaria son rebeldes a los tratamientos habituales y deben de ser empleados otros tipos de fármacos que a veces requieren el ingreso hospitalario. Es muy importante evaluar la presencia de dificultad respiratoria asociada, y si es importante, o no responde a los tratamientos anteriores, se administrará adrenalina subcutánea. En estos casos es necesaria la actuación del médico en un centro sanitario.
En un 90 por ciento de los pacientes con urticaria aguda, los habones permanecen durante dos o tres semanas hasta su desaparición total y definitiva. Los pacientes con urticaria crónica, pueden continuar con brotes repetitivos durante mucho tiempo. En estos casos se requiere un estudio más detallado para descartar posibles factores desencadenantes.
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