Última revisión viernes 24 de junio de 2011
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) como su propio nombre indica son un grupo de enfermedades e infecciones que se transmiten tras el contacto sexual con una persona afectada. Entre las ETS se encuentran principalmente las llamadas enfermedades "venéreas" como la sífilis, la gonorrea, el chancroide, el linfogranuloma venéreo y el granuloma inguinal, así como otras enfermedades que más recientemente se han clasificado en el grupo de las ETS como las uretritis y cervicitis por Chlamydia, el herpes genital, la tricomoniasis, las infecciones del virus del papiloma humano y del virus de la hepatitis B y también la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), agente etiológico del SIDA.
Durante muchos años el espectro de las ETS estaba limitado a las 5 clásicas enfermedades venéreas: gonorrea, sífilis, chancro blando, linfogranuloma venéreo y granuloma inguinal, todas producidas por bacterias.
En la década de los 70 se describieron nuevos patógenos genitales como Chlamydia trachomatis y ureaplasma urealyticum.
En la actualidad se considera que las infecciones víricas como las producidas por el VIH, herpes virus tipo II (causa del herpes genital) y papiloma virus (causa de los condilomas acuminados) están reemplazando a las ETS bacterianas clásicas.
También se consideran ETS otras enfermedades de aparición en adultos, no así en niños, cuyo contagio procede de un contacto físico como por ejemplo la sarna, la pediculosis púbica y los molluscum contagiosum de localización en área genital.
En la gonococia en el varón hay supuración uretral purulenta asociada a escozor al orinar. En la mujer la infección puede ser casi asintomática.
Es típica la presencia de ulceraciones en genitales que pueden ser puntiformes y muy dolorosas en el caso de herpes, o de mayor tamaño en el caso del chancro sifilítico y otras infecciones de origen bacteriano.
La presencia de lesiones verrucosas de coloración blanco-rosada, de aspecto en "coliflor", es muy sugestiva de condilomas acuminados.
Corresponde al médico, a partir de la anamnesis y la exploración física, realizar el diagnóstico. Habitualmente la sospecha se confirma con cultivos específicos para el posible agente infeccioso (bacterias, virus...) o estudio en sangre de algún marcador de la enfermedad (por ejemplo VDRL y FTA-ABS en la sífilis).
Como en todas las enfermedades el mejor tratamiento es la prevención. En este caso el evitar el contacto sexual con personas de riesgo y, en general y sobre todo, la fidelidad conyugal, constituye la mejor profilaxis frente a las ETS.
Es muy importante la consulta al especialista que confirmará el diagnóstico e indicará el tratamiento médico adecuado, ya que a veces las ETS se pueden solapar y el tratamiento puede no cubrir todo el espectro de agentes infecciosos, pudiendo cronificarse alguna de ellas debido al enmascaramiento inicial.
En general las ETS de origen bacteriano con tratamiento adecuado se curan totalmente. La gonococia y la sífilis se pueden cronificar con importante repercusión sistémica y son más difíciles de curar si inicialmente no han sido tratadas de la manera indicada.
El VIH hoy en día no tiene tratamiento curativo aunque los nuevos fármacos antirretrovirales retrasan e impiden el desarrollo de la enfermedad.
Las otras viriasis (herpes genital y condilomas) se pueden cronificar, sobre todo la primera, cursando a brotes y hoy en día tampoco existe un tratamiento curativo eficaz. Ambas enfermedades aunque no son graves ni tienen un compromiso vital (salvo en el embarazo por posible transmisión al feto), sí resultan muy molestas y son altamente contagiosas.
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