Última revisión viernes 24 de junio de 2011
Es una dermatosis eritematoescamosa que puede aparecer sobre una piel seborreica. Esto explica que las localizaciones más frecuentes son aquellas donde existen un mayor número de glándulas sebáceas como es el cuero cabelludo, región mediofacial, a los lados de la nariz, detrás de las orejas, en las cejas, región mediotorácica, interescapular y periglútea.
Puede afectar tanto a adultos como a lactantes, surgiendo generalmente en aquellos periodos de la vida donde hay una mayor actividad sebácea consecuencia de un estímulo hormonal.
La Costra láctea es el término que se utiliza cuando la dermatitis seborreica afecta el cuero cabelludo de los bebés.
La causa exacta se desconoce, implicándose principalmente dos factores: la piel seborreica y la afectación microbiana.
La influencia androgénica en la secreción sebácea explica la aparición de los ezcemátides en el lactante, influenciado por las hormonas maternas, y el inicio en la pubertad. En las situaciones de fatiga y de mayor estrés puede haber un aumento de la secreción de andrógenos por las glándulas suprarrenales como respuesta a la mayor secreción de ACTH de la hipófisis.
El agente infeccioso que más frecuentemente se ha implicado en el desarrollo de la dermatitis seborréica es el Pitirosporum ovale.
Prácticamente el cuero cabelludo siempre está afecto observándose pequeñas escamas que caen constantemente y ensucian los vestidos ó escamas aglutinadas por la secreción sebácea que se desprenden difícilmente. A veces, es posible apreciar un área eritematoescamosa en la zona de implantación del cuero cabelludo ("corona seborréica").
Con cierta frecuencia, se observa una descamación en cejas, pestañas, pelo de la barba y bigote, así como un enrojecimiento y descamación de la región interciliar, del surco nasogeniano y de la región retroauricular. En algunos pacientes los párpados se inflaman y se forman pequeñas costras en el borde parpebral que aglutinan las pestañas.
A nivel del tronco la dermatitis seborreica se manifiesta habitualmente como placas eritematomarronaceas redondeadas con un borde eritematoescamoso, ligeramente pruriginosas, localizadas en región media del tronco (preesternal e interescapular). A veces estas placas son más eritematosas y están cubiertas por escamas muy adherentes, simulando lesiones de psoriasis.
El diagnóstico se basa en la clínica, por el aspecto y la localización de las lesiones cutáneas.
Hay una serie de medidas generales higiénicas como evitar las duchas con agua muy caliente, los ambientes con calefacciones centrales o aire acondicionado o las situaciones de mayor estrés emocional o fatiga. Para la higiene diaria deben de utilizarse jabones neutros hidratantes y cremas y/o lociones hidratantes no grasas.
El tratamiento local varía en función de la afectación.
La respuesta al tratamiento es muy buena, pero es necesario que el paciente sepa que necesitará un tratamiento de mantenimiento ya que la enfermedad persiste de meses a años, evolucionando a veces a brotes, mejorando en las estaciones más cálidas y empeorando los meses de frío y en las situaciones de fatiga y estres emocional.
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