Última revisión viernes 24 de junio de 2011
El tabaco que contienen los productos ofrecidos al público para fumar se obtiene a partir del curado y fermentación de las hojas de la planta Nicotiana tabacum. El género Nicotiana abarca más de 50 especies, la especie N. tabacum se divide a su vez en cuatro variedades: brasiliensis, bravanensis, purpurea y virgínica.
El tabaco tiene hasta 3900 componentes. En la concentración de los mismos influyen muchos factores, como el suelo, la pluviosidad y la insolación, la densidad de las plantas, los métodos de desbrote, curado y secado, el manejo industrial y otros. Por ejemplo, el componente más conocido, la nicotina, tiene una concentración del 3% en la planta recién cortada y del 1,5% en el tabaco listo para ser encendido.
Como puede suponerse, es de gran importancia, pues es lo que permite que lleguen las sustancias químicas que contiene el cigarrillo, cigarro o tabaco de pipa hasta el fumador (y los que le rodean).
La combustión es la que el fumador introduce en su árbol respiratorio con cada aspiración (calada). Tiene dos componentes o corrientes: la principal y la secundaria.
Para hacerse una idea de las magnitudes, presentamos las concentraciones de los principales componentes tóxicos del humo del cigarrillo. Como puede apreciarse, la corriente secundaria (Combustión espontánea) tiene más concentración de compuestos tóxicos. Claro, no todos van al fumador activo o pasivo, pues se diluyen en el aire del ambiente. En cambio, los compuestos de la corriente principal van todos bien adentro del fumador.
ampliarAcciones de la nicotina
1. Nicotina
Es un alcaloide no nitrogenado que se sintetiza en las raíces de la planta y emigra hasta las hojas, donde se deposita. Al quemarse el tabaco, se destruye un 35% , se libera un 55% y queda en la colilla un 10%.
La nicotina pasa a la sangre por dos vías, según la acidez del humo. Con la pipa o los cigarros puros, más alcalinos, se absorbe casi toda por la mucosa de la boca. Con los cigarrillos, más ácidos, se absorbe en los pulmones. Una vez en la sangre, la nicotina circula en un 70% ionizada, por lo que atraviesa la membranas y alcanza todos los territorios, incluso el cerebro. Su concentración máxima en la sangre (50ng/ml) se alcanza a los 10 minutos de fumar un cigarrillo y desciende a la mitad en 30 minutos (¡al cerebro llega en menos de 10 segundos tras la primera calada!). Su producto de degradación, la cotinina, se elimina por la orina.
Analizándola puede saberse si una persona fuma o ha fumado. Esta determinación se utiliza en los ensayos clínicos en los que es importante asegurarse si el paciente realmente ha dejado de fumar, pues no todos lo que confiesan haberlo dejado lo han hecho realmente.
Las acciones de la nicotina son ubicuas. Su efecto estimulante general es la causa entre otros efectos, de la aceleración cardiaca, de la irritabilidad y el nerviosismo...
Solo relaja al que está excitado por la abstinencia previa, y solo durante un breve periodo de tiempo. Además, la nicotina posee un efecto mixto, puede ser estimulante o tranquilizante, y curiosamente cuando no debe: los fumadores presentan somnolencia de día e insomnio por la noche. La nicotina también es la causa de la dependencia.
2. Monóxido de carbono
Se produce en la punta del cigarrillo por la descomposición térmica y la combustión del tabaco. Curiosamente, su concentración es mayor en los cigarrillos con filtro.
Penetra en los pulmones al inhalar el humo, atraviesa la membrana de los alvéolos pulmonares, pasa a la sangre y allí se une a la hemoglobina desplazando al oxígeno, que es lo que realmente debe transportar esta proteína a todo el organismo.
El compuesto resultante, la carboxihemoglobina, pierde su capacidad transportadora de oxígeno. Lógicamente, cuanto mayor sea el porcentaje de hemoglobina ocupada por el monóxido de carbono (un fumador medio puede tener hasta un 15%), menos quedará para transportar el oxígeno. Este efecto, evidentemente, está en relación directa con la intensidad del consumo.
El efecto patológico principal del monóxido de carbono, por lo tanto, es la disminución de la oxigenación tisular (que se denomina hipoxia). Esta situación "desgasta" las arterias y los diversos órganos, que se encuentran en una situación crónica de "falta de gasolina". Ello provoca cansancio, fatiga fácil, aturdimiento, disminución de la agilidad y de la concentración mental y otros efectos similares fácilmente deducibles.
3. Alquitranes
Se forman durante la combustión del tabaco (más en el "rubio") y se inhalan con el humo.
El principal efecto patogénico de los alquitranes y compuestos relacionados es la carcinogénesis (inducción de tumores).
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