Última revisión viernes 24 de junio de 2011
Es una enfermedad infecciosa, aguda, febril y autolimitada.
Está producida por un virus de la familia herpes-viridae llamado virus de Epstein-Barr, que está distribuido por todo el mundo.
Se transmite principalmente por las secreciones orales (saliva) mediante besos o intercambio de saliva, es decir con un contacto personal estrecho, dado su baja contagiosidad.
El virus se elimina hasta 18 meses después de la infección primaria, luego se elimina intermitentemente durante toda la vida (en ausencia de enfermedad clínica).
Con menos frecuencia puede contagiarse por transfusión clínica.
Afecta fundamentalmente a escolares, adolescentes y adultos jóvenes. Es menos frecuente en niños preescolares (gran parte de las infecciones en ellos son asintomáticas) y es rara en el primer año de vida.
La mayor incidencia se encuentra entre los 4 y 12 años de edad.
La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre 10-50 días asintomático.
Le sigue un periodo prodrómico que dura de 7-14 días con mal estado general, cefalea, astenia, anorexia, mialgias, dolores de abdomen... A veces el inicio es brusco o agudo con fiebre alta.
Aparece a continuación la clínica característica con:
Es muy frecuente en estos pacientes una erupción si se administra por error ampicilina o amoxicilina.
Los síntomas de la enfermedad pueden prolongarse hasta 2 ó 4 semanas. La fiebre se resuelve habitualmente en 2 semanas pero, en ocasiones, dura más tiempo. La astenia persiste, en algunos casos, varias semanas y la esplenomegalia hasta 3 meses.
El diagnóstico se realiza por el cuadro clínico y por las alteraciones en la sangre: aumento de leucocitos (células blancas) siendo típicos la linfocitosis y el predominio de linfocitos atípicos.
Existe una elevación moderada de transaminasas en el 50% de los pacientes.
También se utilizan los estudios serológicos que demuestran la presencia de unos anticuerpos (anticuerpos heterófilos) mediante la clásica reacción de Paul-Bunnell y el estudio de anticuerpos específicos para el virus del Epstein-Barr (VEB).
Estos últimos estudios (los serológicos), nos ayudan a diferenciar esta enfermedad de otras que pueden cursar con una clínica similar, causadas por otros agentes como: citomegalovirus, toxoplasma gondii, virus de la hepatitis, virus del sida, leptospira, medicamentos...
Son raras las complicaciones pero pueden aparecer las siguientes y salvo algunas, suelen evolucionar de forma benigna.
En general solo es necesario un tratamiento sintomático con antitérmicos, antiinflamatorios.
En algunos casos puede ser útil el uso de glucocorticoides.
En los pacientes con sobreinfección bacteriana faringoamigadalar puede utilizarse antibióticos pero nunca ampicilinas o amoxicilinas (pueden desencadenar exantemas).
Mientras persista la esplenomegalia el paciente debe evitar los deportes u otras actividades físicas que impliquen riesgo de rotura esplénica.
En la mayoría de los casos la mononucleosis infecciosa cura sola en 2-3 semanas.
En caso de pacientes inmunodeprimidos por inmunodeficiencia celular previa, trasplantes de médula ósea, y de órganos sólidos, el virus de Epstein-Barr puede dar lugar al tumor de Burkitt (especialmente en zonas endémicas de paludismo) u otros síndromes linfoproliferativos (linfomas B)
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