Última revisión martes 10 de mayo de 2011
El colon o intestino grueso es la parte final del intestino. Tiene forma de tubo y su interior está cubierto de una delgada lámina llamada mucosa. La mucosa está formada de células. Cuando una de estas células se transforma en maligna y empieza a multiplicarse sin control surge el cáncer de colon.
La formación de un cáncer de colon es un proceso en etapas que comienza con la aparición de un pólipo que posteriormente sufre transformaciones hacia la malignidad. Aproximadamente el 80% de los casos son esporádicos, pero el 20% tiene una influencia genética, con mayor riesgo familiar en los que es necesario un mayor seguimiento y control.
El inicio y la evolución de este proceso depende de la interacción entre factores genéticos y ambientales. En la inmensa mayoría de los casos de cáncer de colon predominan los factores ambientales. Si se identificasen estos factores muchos cánceres colorrectales podrían ser prevenidos.
Existen distintos factores de riesgo en relación al cáncer de colón: el consumo de grasas y de carnes rojas, sobre todo en conserva, embutidos o carnes preparadas; la obesidad, el tabaquismo y el consumo elevado de alcohol así como la diabetes asociada a la obesidad. Los pacientes con enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa tiene mayor riesgo con respecto a la población general, sobre todo, en la enfermedad de Crohn (riesgo 20 veces superior).
El cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente. Un 6 por ciento de la población lo padecerá a lo largo de toda la vida. El riesgo es mayor en las personas con algún familiar afectado. Cuando en una familia hay varios casos de cáncer de colon, o de cáncer de colon y útero, es necesario realizar un estudio familiar que descarte un síndrome de predisposición hereditaria. Aunque el cáncer de colon se suele presentar a partir de los 50 años, también lo pueden padecer personas más jóvenes.
En muchos casos, los síntomas no aparecen hasta que la enfermedad está avanzada. Los más frecuentes son los cambios del ritmo intestinal, como estreñimiento o diarrea; la aparición de sangre en las heces y el dolor abdominal.
Los cánceres del colon próximos al intestino delgado, se suelen manifestar por una anemia debida a la pérdida crónica de sangre, y la subsiguiente fatiga, disnea o palpitaciones.
Otros síntomas inespecíficos, como debilidad y pérdida de apetito y peso, también pueden estar presentes.
La prueba definitiva en un paciente con síntomas es la colonoscopia. Con esta prueba se ve el interior del intestino y se pueden tomar biopsias de las zonas sospechosas.
Otras pruebas son útiles en casos concretos. El TAC, permite evaluar la presencia de metástasis o la afectación de órganos vecinos y ganglios. La radiografía, la resonancia nuclear magnética o la ecografía pueden ser utiles para facilitar la identificación de metástasis en determinadas zonas.
Depende fundamentalmente de la fase en la que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico.
El tratamiento quirúrgico, con la extirpación del tumor, es el único tratamiento curativo. La extensión de la zona a extirpar, depende del grado de avance o extensión del tumor, desde la extirpación de un pólipo si el cáncer no invade todavía la mucosa intestinal, a la resección quirúrgica de parte del colon.
Cuando el tumor está localizado en el colon, la operación que se realiza generalmente es la resección segmentaria, que consiste en la extirpación del tumor y un segmento de tejido normal a cada lado del cáncer.
En cuanto al cáncer de recto, según sea el tramo afectado así se realizará una técnica u otra. Cuando el tumor se encuentra por encima de los 7-8 cm desde el canal anal, cerca de la unión del recto y colon, se realizará una resección anterior baja. Con ella se extirpará la parte donde está el cáncer y se unirá el recto con el colon. Si el tumor se encuentra localizado más cerca del ano, es necesario una resección abdominoperineal. Tras ésta, será necesaria una colostomía pues no se puede conseguir la unión del recto con el colon.
Casi todos los pacientes con cáncer de colon en la etapa III deben recibir quimioterapia después de la cirugía aproximadamente durante 6 a 8 meses. La quimioterapia también se utiliza para tratar pacientes con cáncer de colon en etapa IV. El irinotecan, el oxaliplatino y el 5-fluorouracilo son los 3 medicamentos que se utilizan con más frecuencia.
La radioterapia tiene un papel importante en el tratamiento del cáncer de recto, mientras que en el de colon no se emplea de forma rutinaria. Para el cáncer del recto, se administra para prevenir que el cáncer recurra en el lugar donde se originó.
Los anticuerpos monoclonales como el cetuximab, el panitumumab y el bevacizumab, se pueden utilizar solos o en combinación con la quimioterapia.
En las etapas iniciales de la enfermedad las posibilidades de curación definitiva tras la intervención son del 90 por ciento. Esta probabilidad disminuye conforme más avanzada se encuentra en el momento del diagnóstico. Por este motivo, las dos principales formas de reducir la mortalidad del cáncer de colon son la prevención y el diagnóstico precoz.
La dieta con abundante fibra y pocas grasas, rica en frutas, vegetales y calcio puede reducir el riesgo de cáncer de colon. También la realización habitual de ejercicio físico moderado reduce el riesgo. Hoy día se están realizando estudios para llegar a saber el papel preventivo de la aspirina y sus derivados, algunos suplementos vitamínicos y otros fármacos.
Existen varias pruebas que pueden permitir el diagnóstico precoz del cáncer de colon:
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