Última revisión martes 14 de junio de 2011
En los últimos años el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) ha experimentado un gran avance. Aunque aún se desconoce su causa y sigue sin encontrarse un remedio definitivo, se ha conseguido frenar la pérdida de visión y en algunos casos se produce una mejoría. Este fue uno de los temas abordados en el Tercer curso de retina y vítreo organizado por el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, que tuvo lugar el pasado mes de mayo en Oviedo.
La degeneración macular se caracteriza por el deterioro de las células de la retina responsables de la visión central, la que nos permiten distinguir las caras, los colores, mirar el reloj o leer. Las imágenes distorsionadas constituyen el primer síntoma de una patología que acaba por crear un punto ciego en el centro del campo visual, aunque queda preservada la visión periférica. De ahí que sea la principal causa de ceguera "legal" en personas mayores de 60 años, porque quienes la padecen conservan un remanente de la visión periférica que les permite moverse sin ayuda, matiza Álvaro Fernández-Vega, responsable de la sección de Retina del Instituto oftalmológico.
Hay dos tipos de DMAE. La más frecuente es la seca, de progresión lenta, resultado del proceso natural de envejecimiento: "La retina va envejeciendo en la zona central, va perdiendo células y se forman placas de atrofia. Hoy no hay tratamiento, porque no se puede luchar contra el envejecimiento Pero sí hay cosas que perjudican, como el tabaco, y podemos hacer prevención. Determinados fármacos antioxidantes disminuyen el riesgo de progresión", explica Fernández-Vega. Los genes implicados en la respuesta inflamatoria juegan un importante papel que abre la puerta a la terapia génica. Y también se investigan fármacos que interfieren en el ciclo visual. "Hay perspectivas de tratamiento que hace cuatro o cinco años eran impensables", señala.
Sin embargo, la forma más agresiva es la húmeda, de curso muy rápido, que en pocas semanas puede producir una pérdida visual irreversible. Y es precisamente ésta "la que hoy se puede tratar de forma más satisfactoria, mediante inyección intraocular con fármacos antiangiogénicos que en el 95% de los casos detienen la progresión y en el 30% mejoran visión de forma significativa, dependiendo del momento de inicio del tratamiento", señala Luis Arias, oftalmólogo del hospital universitario de Bellvitge. Se trabaja en fármacos de liberación lenta que espacien las inyecciones
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.
Investigadores españoles trabajan en el desarrollo de moléculas terapéuticas reguladas por la luz
La degeneración macular podría ser reversible gracías al uso de prótesis fotovoltaicas implantables
La nueva Directiva Europea sobre el tabaco no deja indeferente a ninguno de los afectados