Última revisión viernes 15 de junio de 2012
Las personas que son sexualmente infieles a sus parejas sin que éstas lo sepan son menos propensos a practicar sexo seguro que los que tenían otras relaciones sexuales con el consentimiento de su pareja. Además, señala un estudio publicado The Journal of Sexual Medicine, los «infieles sin consentimiento» son más propensos a estar bajo la influencia de drogas y alcohol en el momento del encuentro sexual. Estos resultados, pueden ser importantes desde un punto de vista de salud debido a que estas personas tienen un mayor riesgo de infectarse con una enfermedad de transmisión sexual, como la sífilis, gonorrea o VIH.
En el estudio, los investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.), han visto que los «infieles sin consentimiento» hacen un menor uso del preservativo masculino y una mayor uso de drogas y de alcohol.
De las 1.647 personas que respondieron a el cuestionario, 801 habían tenido relaciones sexuales fuera de su pareja. «Nuestra investigación sugiere que las personas que son infieles a sus parejas monógamas tienen un mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual», señala el autor principal, Terri D. Conley, del Departamento de Psicología de la Universidad de Michigan.
¿Monogamia?
En su opinión «la monogamia puede ser un método eficaz para prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual. Ahora bien, antes de ser infiel a la pareja hay que valorar lo que ello supone en cuanto a los posible riesgos para la pareja». Para Irwin Goldstein, editor de The Journal of Sexual Medicine, hace falta más trabajo tanto en la prevención y educación sobre enfermedades de transmisión sexual. «Esta investigación es de particular interés porque revela que las relaciones monógamas no siempre son monógamas, algo que puede tener implicaciones en la salud sexual».
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Edilberto Fernández, Jefe clínico de Urología del hospital San Rafael de Madrid.