Última revisión miércoles 25 de enero de 2012
Los compuestos perfluorados (PFC), ampliamente utilizados en productos manufacturados tales como utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, y envases de comida rápida, se asocian con una baja respuesta inmunitaria a las vacunas en los niños, asegura una investigación publica en JAMA.
Se trata del primer estudio que documenta cómo los PFC, que pueden ser transferidos a los niños antes de nacer (a través de la madre), y después del nacimiento por la exposición al medio ambiente, pueden afectar negativamente la respuesta a la vacuna.
«Las vacunas infantiles de rutina son un pilar importante en la prevención de las enfermedades modernas. El impacto negativo del PFC en las vacunaciones infantiles debe ser visto como una amenaza potencial para la salud pública», afirma el autor principal del estudio, Philippe Grandjean, profesor adjunto de Salud Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Harvard.
El PFC tiene miles de usos industriales y de fabricación. Estudios anteriores han demostrado que concentraciones de PFC en ratones, similares a las encontrados en las personas, reprimen la respuesta inmune, pero los efectos adversos en humanos han sido poco documentados.
Respuesta inmune
En el nuevo estudio, los investigadores analizaron datos de 587 niños, reclutados al nacer en el Hospital Nacional de Tórshavn, en las Islas Feroe, en el período entre 1999 y 2001. Los niños fueron evaluados según su respuesta inmunitaria a las vacunas contra el tétanos y la difteria a las edades de 5 y 7 años; y se midieron los niveles de PFC en el suero materno durante el embarazo, y en el suero de los niños a la edad de 5 años, con el fin de determinar la exposición prenatal y postnatal (las concentraciones de anticuerpos en el suero de la sangre son un buen indicador de las funciones inmunes en los niños).
Los resultados mostraron que la exposición al PFC se asoció con una menor respuesta de anticuerpos a las vacunas y un mayor riesgo de un nivel de anticuerpos menor que el necesario para proporcionar protección a largo plazo. Una concentración alta de tres tipos de PFC se asoció con un nivel de anticuerpos inferior -en un 49%- en el suero de los niños a la edad de 7 años. «Estamos sorprendidos por estas asociaciones negativas tan pronunciadas, que sugieren que los PFC pueden ser más tóxicos para el sistema inmunológico que la exposición a dioxinas», añade Grandjean.
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