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Dos prótesis de cadera en una misma operación

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Ismael tuvo que abandonar el martillo, la escuadra, los serruchos y la fresadora que habitualmente manejaba en la carpintería en la que trabajaba porque realizar éstas y otras tareas se estaba convirtiendo en misión imposible. Había perdido movilidad en sus caderas debido la artrosis secundaria a una probable displasia de cadera que pasó desapercibida en la niñez y que, ya de adulto, le estaba complicando los desplazamientos más simples de su vida cotidiana. «Yo andaba con las piernas arqueadas con las caderas hacia fuera y las rodillas un poco flexionadas. A veces iba por la calle y alguna persona venía por detrás a ayudarme pensando que me iba a caer. Llegó un punto en el que me costaba mucho meterme a la cama, levantarme de la cama, al final forzosamente me tuve que coger la baja», recuerda.

Este navarro de 43 años sabía que requería de dos prótesis de cadera, aunque temía el largo proceso que supone someterse a dos intervenciones quirúrgicas con sus correspondientes periodos de recuperación, en su caso, más complejos de lo habitual. Los especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra veían asimismo complicado el proceso. «Pensamos que si le operábamos de una de las caderas, no se iba a poder manejar bien con las muletas porque caminaba compensando esa pérdida de movilidad de las caderas y la actitud en rotación externa y flexión de rodillas, balanceando el tronco», revela José Lamo de Espinosa, cirujano ortopédico del centro médico navarro.

Dos operaciones, una sola recuperación

Con el objetivo de que la recuperación de Ismael fuera más rápida, sencilla y eficaz, los especialistas del centro médico navarro lo vieron claro: llevar a cabo las dos operaciones en el mismo momento quirúrgico. «Creímos que iba a ser más sencillo para él manejarse con muletas una vez operadas las dos caderas a la vez. La recuperación iba a ser más rápida y con un mismo tiempo de estancia hospitalaria. La única diferencia es que hay que volver enseñar al paciente a caminar con un patrón diferente de marcha al que le ha acompañado durante toda la vida, usando músculos que Ismael no estaba utilizando. De esto se encargaría el Servicio de Rehabilitación».

Y así fue. La intervención quirúrgica «doble« se desarrolló sin ninguna complicación y, 4 meses después Ismael, ya puede caminar sin muletas, algo que le permite llevar una vida activa: «Yo ahora me levanto temprano, voy a la piscina, ando en bicicleta, voy andando a todos los lados…es que tengo más actividad que antes de la operación. Estoy muy contento».

Con «caderas nuevas», Ismael quiere abrirse un nuevo camino en su vida: «Voy a comenzar a estudiar Trabajo Social. Me pregunté qué cosas tengo para poder aprovechar y yo creo que en esa dirección, iré bien».