Algunas personas son más susceptibles al efecto placebo
Algunas personas son más susceptibles al efecto placebo - ABC

Los genes determinan el efecto placebo

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El efecto placebo existe y ahora parece ser que algunas personas están más predispuesta a él que otras. Y la clave parece estar en los genes asegura una nueva investigación del Beth Israel Deaconess Medical Center (EE.UU.), que plantea la posibilidad de emplear el cribado genético para identificar a las personas que responden mejor al placebo.

Desde hace años se sabe que hay personas que pueden sentirse mejor si creen que están recibiendo tratamiento, pero hasta ahora no se han investigado demasiado las vías biológicas implicadas. En este nuevo trabajo, que se publica este lunes en «Trends in Molecular Medicine», se analizan los posibles problemas éticos relacionados con la realización de pruebas genéticas para determinar si un paciente es o no respondedor al placebo.

Para Kathryn Hall, autora del estudio, el hecho de conocer la colección de genes relacionados con las respuestas al placebo abre posibilidades para mejorar la respuesta de los pacientes a la atención clínica y a los medicamentos, y además permitiría refinar el diseño de la investigación para detectar las diferencias entre el fármaco y el placebo.

Placeboma

El estudio de los efectos de los genes sobre el efecto placebo o 'placeboma' está en la infancia, señalan en el estudio. Se sabe que vías de señalización en el cerebro, especialmente las vías de la dopamina, los opiáceos, los endocanabinoides y la serotonina, ayudan a mediar en el efecto placebo. Ahora, los expertos han examinado la evidencia de que ciertas variaciones genéticas en estas vías pueden modificar el efecto placebo. Los autores del ensayo consideran que la información podría conducir a una mejor selección de los pacientes para los ensayos clínicos ya que mostrarían quienes se debe excluir, ya que son propensos a experimentar un beneficio sin importar el tipo de tratamiento que reciben o asegurándose de que los posibles respondedores al placebo se asignan de forma homogénea en los brazos o las ramas de tratamiento.

Sin embargo, «esta concepción más amplia que apunta a una medicina más personalizada requiere investigación adicional», reconoce Hall quien asegura que su grupo propone incluir controles sin tratamiento, además de los controles con placebo en algunos ensayos clínicos futuros. «Nuestra propuesta de incorporar un estudio formal de placebo en los ensayos clínicos futuros es innovadora y podría representar un ahorro significativo de costes, al llevar a un rápido acceso al conocimiento de los mecanismos implicados en la respuesta al placebo en una amplia variedad de enfermedades y regímenes de fármacos», añade Hall.

Dilema ético

No obstante, los autores apuntan que entre las cuestiones éticas se debe plantear si se pueden establecer los perfiles genéticos de los que responden al placebo. Por ejemplo, ¿cómo deben ser etqiquetados los medicamentos sean etiquetados y qué pacientes recibirán el tratamiento si se sabe que los medicamentos sólo se han probado en el placebo respondedores? ¿Deberían los médicos realizar un test genético para conocer si sus pacientes son sensibles al placebo y se les debe permitir a los pacientes a rechazar dicho test? ¿Se debería informar a los pacientes sobre su propensión a responder a los placebos y podrían éstos negarse a conocer esta información y que ésta conste en su historial médico? ¿Podrían los médicos utilizar éticamente esta información y, si es así, cómo? Y, por supuesto, ¿qué pasa si saber que uno es un respondedor placebo afecta a surespuesta al placebo?. Todo un complejo dilema ético, aseguran.