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La clave de la longevidad está en la expresión del colágeno

Un estudio abre la puerta nuevas vías de investigación sobre la longevidad y, potencialmente, podría conducir al desarrollo de mejores fármacos antienvejecimiento

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Un diminuto gusano puede ser la clave para entender como prolongar la vida evitando la mayoría de las enfermedades crónicas que se suelen presentar a medida que se envejece. La clave, según los investigadores en «Nature», puede estar en la producción de colágeno y otras proteínas que componen la matriz extracelular. «Todos los tratamientos que hemos analizado que se sabe que aumentan la longevidad en el gusano C. elegans, incluyendo la restricción calórica y el tratamiento con el fármaco rapamicina, afectan a la expresión de genes que producen colágeno y otras proteínas que conforman la matriz extracelular, es decir el andamiaje que soporta los tejidos, órganos y huesos», señala Keith Blackwell, del Joslin Diabetes Center (EE.UU.). «Cualquier intervención que investigamos, ya sea genética o nutricional o farmacológica, produjo un aumento de expresión de colágeno y otros genes de la matriz extracelular», añade Blackwell. Así, continúa, «si se interfiere con esta expresión celular, se interfiere con la prolongación de la vida. Y si se sobrexpresan algunos de estos genes, el gusano vive realmente un más».

Los hallazgos indican que la producción de colágeno y otros componentes de la matriz extracelular desempeñan un papel clave en la longevidad del gusano y también sugieren que los agentes promotores de esta remodelación tisular podrían retardar el envejecimiento en los seres humanos.

El C. elegans es un excelente modelo para el estudio del envejecimiento debido a su corta vida y su genética fácilmente manipulable. «Esencialmente cualquier mecanismo que se encuentra en este diminuto gusano es aplicable a los organismos superiores», señala.

Un tercio de las proteínas

El colágeno, las principales proteínas estructurales en el tejido conectivo, representan aproximadamente un tercio de todas las proteínas en el cuerpo humano. «Están en todas partes, son como el andamiaje para nuestros tejidos, y nos aportan la elasticidad y la fuerza de los tejidos», afirma Blackwell. Pero se sabe que estas estructuras se deterioran con la edad; además el colágeno se ha relacionado con algunas enfermedades humanas que van desde complicaciones de la diabetes a enfermedades cardiovasculares, óseos y renales. «Hasta ahora el campo del envejecimiento se ha centrado en los mecanismos que protegen o regeneran la célula, pero lo que nosotros afirmamos en este artículo es que todo está relacionado con las proteínas de matriz extracelular».

Los resultados del trabajo pueden además tener implicaciones en el desarrollo de la diabetes y sus complicaciones. Según George King, la matriz extracelular ha sido un componente clave para muchos estudios sobre las complicaciones de la diabetes, incluyendo la retina, el corazón, el riñón y la cicatrización de heridas. También hay un gran interés en la forma en la que está implicada en la acción de la insulina, así como en la supervivencia de las células beta productoras de insulina».

Envejecimiento saludable

El envejecimiento es un proceso complejo en el que el mantenimiento de los tejidos disminuye con el tiempo, explica el autor del trabajo, Collin Ewald. «El objetivo final de la investigación es encontrar procesos que promuevan un envejecimiento saludable. Otros laboratorios que examinan tratamientos de longevidad en el gusano C. elegans también habían detectado una mayor expresión de genes de colágeno, pero se centraron en los procesos que actúan dentro de las células». Sabemos, añade, que si se administra un tratamiento que aumenta la longevidad de los ratones, o están genéticamente predispuestos a vivir más tiempo, sus tendones de los músculos son más fuertes y más elásticos. Pero, reconoce, a pesar de estas pistas, nadie había examinado previamente la posibilidad de que la remodelación de la matriz extracelular podría ser una defensa contra el envejecimiento.

El descubrimiento ayudará a abrir nuevas vías de investigación sobre la longevidad y, potencialmente, podría conducir al desarrollo de mejores fármacos antienvejecimiento que impidan el desarrollo o la progresión de las enfermedades crónicas.