Imagen del microbicida que desarrolla el hospital Gregorio Marañón
Imagen del microbicida que desarrolla el hospital Gregorio Marañón - ÁNGEL NAVARRETE

El esperma bloquea el efecto anti VIH de los microbicidas

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Los microbicidas, compuestos químicos que se pueden aplicar por vía tópica en el tracto genital de la mujer para proteger contra las infecciones de transmisión sexual, son una de las esperanzas para controlar la infección por el VIH, especialmente en los países menos desarrollados. Sin embargo, la mayoría de ellos no han obtenido los resultados de protección deseados cuando se han probado en personas: ¿la razón? Según un estudio que se publica en «Science Traslational of Medicine», está en el esperma.

Un equipo de investigadores del Instituto Gladstone (EE.UU.) y la Universidad de Ulm (Dinamarca) ha visto que el hecho de utilizar semen como modo principal de transporte del virus durante la transmisión sexual reduce la eficacia de los microbicidas. «Creemos que esto puede ser uno de los factores que explican por qué tantos fármacos que bloquean eficazmente la infección por VIH en el laboratorio no funcionan en el mundo real», explica Nadia Roan. Hasta ahora, señala esta investigadora, «se había demostrado que el semen favorecía la infección por el VIH, pero ésta es la primera vez que hemos comprobado que además reduce notablemente la eficacia antiviral de los microbicidas».

En el estudio, los investigadores probaron la eficacia de distintos tipos de microbicidas dirigidos al virus del VIH en células que habían sido expuestas solo el VIH y en otras expuestas al virus que causa el sida pero también al semen. Los resultados mostraron que la tasa de infección en las segundas era casi 10 veces superior a la normal, pero también que la eficacia de los microbicidas era hasta 20 veces menor que en las células no expuestas al semen.

Fibrillas amiloides

Se sabe que el semen mejora la capacidad de infección del VIH por la presencia de agregados de proteínas, llamadas fibrillas amiloides. El VIH se une a estas fibrillas, haciendo que se agrupe y aumente así su capacidad para infectar a las células del huésped, en este caso la pareja sexual del individuo infectado. Este efecto es suficiente para aumentar la capacidad de infección del virus, disminuyendo así las propiedades antivirales de los microbicidas.

Para Ene Munch, de la Universidad de Ulm, los hallazgos sugieren que los nuevos microbicidas deben contemplar además esta diana; las fibrillas amiloides. «El siguiente paso será crear un compuesto o un cóctel de fármacos que se dirija tanto al VIH como a estos fragmentos de amiloide y probar su eficacia. Además, dado que el semen es el principal medio de transmisión de VIH, las pruebas de los microbicidas futuros en el laboratorio deberían realizarse en presencia de semen para predecir mejor la eficacia antirretroviral el mundo real».

Y para demostrar que era el semen lo que reducía los efectos de los microbicidas y no alguna otra sustancia del VIH, los investigadores repitieron los experimentos utilizando semen de hombres cuyo esperma no favorece la infección por VIH debido a un trastorno llamado obstrucción de los conductos eyaculadores. Así verificaron que no hubo una disminución en la efectividad de los microbicidas, lo que confirmaba la importancia de los efectos del semen en reducir la eficacia de estos fármacos.

Mujeres desprotegidas

La mayoría de los microbicidas actúan atacando el virus, tratando de bloquear su capacidad para infectar una célula. La única excepción es un tipo diferente de microbicida, que actúa sobre los receptores de las células huésped. Este producto, que contiene maraviroc, demostró en el estudio ser igualmente eficaz en la prevención de la infección, con y sin la presencia de semen.

En opinión del director del Instituto Gladstone de Virología e Inmunología y autor principal del artículo, Warner Greene, el trabajo tiene importantes implicaciones clínicas. «Los microbicidas fueron desarrollados originalmente como una forma de potenciar y proteger a las mujeres en el África subsahariana, que a menudo no tienen una forma de practicar sexo seguro o de usar condón. Sin embargo, la primera generación de microbicidas no fue eficaz o, peor todavía, algunos incluso favorecieron la transmisión del virus». Ahora, añade, «este estudio arroja luz sobre por qué estos microbicidas no funcionaron, y además nos proporciona una manera de resolver este problema mediante la creación de un nuevo fármaco que combine antivirales e inhibidores de amiloide».