Los e-cigarrillos no son una alternativa saludable al tabaco
Hay poco información sobre los posibles riesgos del cigarrillo electrónico - ABC

Los e-cigarrillos no son una alternativa saludable al tabaco

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Sustituir el tabaco por los cigarrillos electrónicos no parece ser la mejor opción, Según una investigación que se publica en «Annals of Allergy, Asthma & Immunology» todavía hay muchas dudas de los posibles efectos adversos sobre la salud de vapear. Sobre todo advierte de lo poco recomendable que es la dependencia continua de la nicotina y el doble uso de cigarrillos electrónicos y tabaco.

El artículo examina la idea de que uno de los supuestos «beneficios para la salud» propuestos por los fabricantes de e-cigarrillos era que ayudaría a dejar de fumar. Los investigadores de la Clínica Mayo (EE.UU.) aseguran que esta teoría todavía no ha sido probada. «A pesar del aparente optimismo que rodea el mundo de los e-cigarrillos y su papel terapéutico todavía hoy no hay suficiente evidencia para sugerir que los consumidores deben utilizar los cigarrillos electrónicos para este fin», sostiene el alergólogo Andrew Nickel, autor principal del trabajo.

Vapear y fumar a la vez

Otro motivo de preocupación que plantea el artículo es el hecho de que muchas personas consumen cigarrillos electrónicos en público pero siguen fumando tabaco en casa, con lo que se continúa exponiendo a los niños y los enfermos de asma al peligroso humo. «El uso dual de ambos cigarrillos -electrónicos y tabaco- conlleva el riesgo de la exposición al humo de segunda mano, y ello puede agravar los efectos respiratorios en los niños y los enfermos de asma. Asimismo, promueve la dependencia de la nicotina», afirma Chitra Dinakar.

Los investigadores afirman además que debido a que los cigarrillos electrónicos son un producto bastante reciente podría haber otras complicaciones de salud a largo plazo que aún no se han descubierto. Los resultados de la exposición a largo plazo a tales sustancias son desconocidos, sostienen los expertos que añaden que la mayoría de los consumidores desconocen el contenido de los cigarrillos electrónicos que consumen.

Prohíbido, regulado, permitido...

En EE.UU., las autoridades sanitarias (FDA) admiten que la seguridad y eficacia de los cigarrillos electrónicos no se ha analizado completamente y los consumidores no tienen forma de saber si los cigarrillos electrónicos son seguros para el uso previsto. En Europa están regulados como productos medicinales en los casos en que se comercialicen como poseedores de propiedades curativas o preventivas, pero tienen que presentarse con advertencias sanitarias y estarán sujetos a las mismas restricciones publicitarias que los productos del tabaco.

En España se han impuesto límites a su consumo y publicidad aunque no se equipara al tabaco, como reclamaba el Comité Nacional de Prevención de Tabaquismo (CNPT), el organismo en el que están representados cardiólogos, neumólogos, oncólogos y todas las sociedades científicas vinculadas con los daños del tabaco. También se acota su uso en espacios públicos, pero se pueden usar en bares y restaurantes, aunque no en colegios, hospitales, centros de salud o cualquier establecimiento sanitario, ni siquiera en los espacios al aire libre de estas instalaciones si está dentro del mismo recinto.