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Implantes cocleares: volver a oir

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El implante coclear es un dispositivo de alta tecnología que permite a las personas con sordera severa o profunda algo tan preciado como volver a oír a sus familiares y amigos. Se trata de un tratamiento seguro, fiable y eficaz que proporciona al usuario una nueva sensación de audición, mejorando así su calidad de vida.

Este dispositivo electrónico es capaz de sustituir la estimulación electroquímica que se da en la cóclea cuando existe una disfunción de las células ciliadas, convirtiendo los sonidos en series de señales eléctricas que estimulan las fibras nerviosas en la cóclea para permitir el reconocimiento del habla. Tal y como detalla Jorge Alfaro, jefe de la unidad de otorrinolaringología de Hospital Quirón Zaragoza, «los implantes cocleares constan principalmente de dos partes. Una parte del dispositivo se implanta quirúrgicamente dentro del hueso temporal que rodea el oído y que incluye un estimulador-receptor que acepta, decodifica y luego envía una señal eléctrica al cerebro. La segunda -añade Alfaro- es un dispositivo externo, que consta de un procesador de sonido con una bobina, donde se recibe el sonido, lo convierte en una señal eléctrica y lo envía a la parte interna del implante».

Candidatos

Es importante conocer el proceso al que se somete un paciente candidato a un implante coclear. «Fundamentalmente son tres etapas –explica-, la del preimplante, en la que se valora al paciente, a través de unas determinadas pruebas, para decidir su candidatura al implante coclear; una segunda etapa que es la intervención quirúrgica en la que se introducen en la cóclea (estructura situada en el oído interno que contiene al órgano del sentido de la audición) unos electrodos del implante que estimulan las zonas que en condiciones normales recibirían los sonidos; y la tercera etapa en que se coloca y se adapta al paciente el procesador de sonido con la bobina que conecta al implante y que llevará detrás de la oreja».

Para la colocación de implantes es fundamental el trabajo en equipo, ya que, como señala Luis Lassaletta Atienza, otorrinolaringólogo responsable de la unidad de implantes cocleares del servicio de otorrinolaringología de Hospital Universitario Quirón Madrid, «en este tipo de pacientes colaboran otorrinolaringólogos que realizan el diagnóstico, la indicación del implante; un neurólogo que realiza una valoración neurológica y descarta otras patologías; técnicos especialistas que se dedican a programar el implante según las características de cada paciente, así como logopedas y rehabilitadores, que ayudan al paciente discriminar los sonidos y desarrollar el lenguaje».

Niños y adultos

El implante coclear está indicado para personas completamente sordas o que tengan muchas dificultades auditivas, y que además ya se haya desechado el tratamiento con audífonos debido a que no se experimenta ninguna mejoría o evolución. Tanto niños como adultos pueden ser aptos para un implante coclear.

«El implante coclear se utiliza principalmente para dos tipos de pacientes: los niños que nacen sordos y que, por tanto, no saben hablar porque nunca han oído; y los adultos que se quedan sordos cuando ya habían adquirido el lenguaje. En el primero de los casos los niños no saben qué son los sonidos por lo que, tras la colocación del implante, deben aprender a oír y a hablar mediante la rehabilitación logopédica. La detección de la sordera y la intervención tempranas pueden lograr un desarrollo normal del niño, incluso en los casos de hipoacusia severa o profunda», explica el Dr. Lassaletta.

«En el segundo de los casos -apunta el Dr. Alfaro- los adultos que antes del implante escuchaban, deberán aprender de nuevo a comprender estos sonidos que le transmite el implante».

Sonidos

Los pacientes que lo reciben no restablecen una audición normal, es decir, reciben sonidos que el implante procesa y son transmitidos al cerebro. El paciente, tras un proceso de aprendizaje, debe comprender, interpretar y relacionar los diferentes sonidos que recibe.

Tal y como explica el Dr. Jorge Alfaro, «el éxito de los implantes cocleares depende de un amplio espectro de condiciones de cada paciente como pueden ser el estado del nervio auditivo antes de la cirugía, la capacidad mental de propio paciente, el tiempo de sordera, etc…». También varía el tiempo dedicado al proceso de adaptación y «es habitual que los pacientes necesiten programas específicos de rehabilitación de la audición y del lenguaje», concluye el jefe de la unidad de otorrinolaringología de Quirón Zaragoza.

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