El considerado como hombre más obeso de España, Gustavo Adolfo Orozco Moreno, de 31 años, en la clínica de Barcelona donde se sometió a una intervención de "by-pass"gástrico para reducir sus 260 kilosde peso
El considerado como hombre más obeso de España, Gustavo Adolfo Orozco Moreno, de 31 años, en la clínica de Barcelona donde se sometió a una intervención de "by-pass"gástrico para reducir sus 260 kilosde peso - efe

El tamaño del estómago no importa en las operaciones de reducción de estómago

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La cirugía de la obesidad reduce el tamaño del estómago para que el paciente se sacie antes y consiga adelgazar. Esta lógica es la base de todas las intervenciones que se han realizado hasta la fecha, pero una nueva investigación demuestra que el tamaño del estómago no es tan importante. La pérdida de peso se consigue también por los cambios que la cirugía logra en el metabolismo intestinal de los pacientes operados, según ha demostrado la Universidad de Gotemburgo (Suecia).

Los científicos suecos han comprobado cómo después de realizar una de las técnicas de reducción de estómago habituales (gastrectomía vertical en manga) se produce un cambio en los ácidos biliares y en las bacterias intestinales. Estos nuevos hallazgos abren ahora una nueva vía para encontrar tratamientos menos agresivos que imiten a la cirugía. El avance se publica en la revista «Nature».

Grapar el estómago

La gastrectomía vertical en manga es una técnica que consiste en grapar parte del estómago para reducir su volumen. Aproximadamente se suele anular el 80 por ciento de su capacidad hasta dejarlo en una especie de manguito. Así se consigue que el paciente reduzca al máximo la ingesta de comida que puede tomar de una sola vez. Pero en la comunidad médica existe cierto debate sobre cuánta cantidad de estómago útil se debe dejar. «Lo habitual es pensar que cuando más pequeño, los pacientes perderán más peso porque tendrán menos espacio para ingerir alimentos. Ahora hemos visto que en realidad lo que marca la diferencia son los cambios en el metabolismo», señala Randy Seeley, profesor de Endocrinología de la Universidad de California y autor principal del trabajo.

¿Por qué algunos adelgazan más que otros?

Para demostrarlo se estudió a ratones obesos a los que se les hizo una reducción de estómago. Vieron cómo la cirugía producía un aumento de los ácidos biliares circulantes que se unen a un receptor nuclear llamado FXR. Los ratones a los que se eliminó el receptor no adelgazaron ni mejoraron de su diabetes, pese a tener un estómago muy pequeño.

La importancia de este estudio es que ofrece una nueva pista para explorar tratamientos para la obesidad y la diabetes tipo 2 menos agresivos que la cirugía bariátrica. «No hay suficientes mesas de cirugía o cirujanos para tratar la epidemia de obesidad, por lo que tenemos que entender cómo funciona la cirugía para ofertar soluciones más sencillas», explicó Seeley.

La obesidad, multifactorial

A Gontrand López-Nava jefe de la unidad de tratamiento endoscópico de la obesidad del HM Universitario Sanchinarro, le «gusta» esta investigación porque ofrecerá en el futuro una opción a pacientes que no quieran operarse. «El 95% de los enfermos que buscan una solución a su obesidad no quieren pasar por el quirófano y se quedan sin tratar. Con este trabajo se abre un nuevo camino para ellos», apunta. También tranquiliza a los profesionales que «ahora sabemos que el éxito de nuestras intervenciones no depende solo del tamaño en el que dejemos el estómago».

¿Tendremos una bala mágica que nos permita algún día combatir la diabetes y la obesidad de un plumazo? «No lo creo», asegura este especialista. «La obesidad es un trastorno multifactorial. No todo depende de cómo nuestro aparato digestivo y nuestras bacterias intestinales absorban los alimentos. Si absorbemos peor la comida adelgazamos, pero en la obesidad también es importante actuar sobre el apetito, que se consigue reduciendo la capacidad de nuestro estómago y la saciedad, que controla el cerebro».