La natación es un deporte muy completo
La natación es un deporte muy completo - FOTOLIA

¿Cuál es el mejor deporte para mi hijo?

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La mayoría de los padres, por no decir todos, desean que sus hijos se inicien en el deporte y se aficionen a él. Porque saben que el ejercicio les ayuda a tener los huesos más fuertes, a mantener un peso adecuado, a mejorar la capacidad respiratoria, a crear un estilo de vida saludable y, en muchas ocasiones, a compartir desde la infancia uno de los hobbies que más repercuten y repercutirán en su salud física y mental.

Sin embargo, como explica Miguel Ángel Robles, licenciado en Educación Física por el INEF de Madrid, «todos los progenitores dicen que desean que sus hijos hagan deporte pero las señales que les trasmiten son equívocas, cuando no contradictorias. Ellos, muchas veces, no lo practican o inscriben a sus descendientes en todo tipo de actividades para ocupar horas, sin compartir este tipo de actividades. También es frecuente encontrar a padres a quienes les preocupan en exceso las calificaciones y lo primero que les restringen son las horas deportivas cuando las notas empeoran».

Para este especialista, la mejor receta para inculcar el deporte en los pequeños es «sacarlos al parque desde edades muy tempranas, tenerlos en contacto con la naturaleza, dejar que se acostumbren al sol, al viento, a la lluvia incluso, que jueguen con la tierra y el barro. Interferir poco en sus juegos con los demás niños y dejar que se manchen y pidan la merienda tras horas de juego es otra buena receta. El niño que jugó mucho de pequeño goza en adelante de una gran memoria motriz; recuerda el esfuerzo físico como algo placentero y accederá a la práctica de deporte de modo natural».

Pero no todos los menores son iguales. Depende de la edad, de las aptitudes físicas e, incluso del carácter, el que cada niño y niña pueda o deba practicar una actividad u otra. Por este motivo es importante consultar antes de la iniciación en cualquier deporte con el pediatra, por si hubiera algún problema de tipo respiratorio, cardiaco o de cualquier otra índole, pero también se hace imprescindible la revisión de la pisada del menor.

Revisar la pisada

Tal y como aclaran Ángel de la Rubia, especialista en Podología Deportiva y Álvaro Iborra, experto en Fisiología del deporte, «la práctica médica acumulada nos ha demostrado la necesidad de revisar la pisada de los niños con el fin de detectar alteraciones estructurales del aparato locomotor, tales como anteversión femoral, genu valgo, pie aplanado, valgo o laxo, que puedan provocar sobrecargas y lesiones en el presente y en el futuro. Estos problemas, además, pueden reducirse y mejorar con el uso de plantillas personalizadas».

El judo es también un deporte recomendable para los niños

Tanto el doctor Manuel Villanueva como Antonio Ríos, cofundadores de www.tulesióndeportiva. recomiendan estos deportes según las edades del menor:

Entre tres a cinco años

La natación es, a estas edades, un deporte muy completo dado que, además de protegerles en caso de caídas fortuitas al agua, contribuye al desarrollo de la coordinación y la resistencia.

A partir de lo seis

El niño está preparado físicamente para hacer cualquier deporte. Lo ideal es que lo practiquen en el colegio, también como actividad extraescolar o con sus padres, en el campo o en los parques. Lo importante es que realicen distintas actividades: natación, fútbol, gimnasia deportiva o judo, con el fin de que vayan intuyendo que deporte les gusta y les motiva.

Entre los 7 y a los 13 años

Su capacidad de aprendizaje y entrenamiento es increíble y progresan a pasos de gigantes. Es un buen momento para detectar que actividad les divierte más, sí les gusta ser más competitivos, realizar actividades en equipo, deportes al aire libre o en compañía de sus padres.

De los 12 a los 18

Los cambios morfológicos son la característica dominante de la pubertad y la adolescencia, lo que puede llegar a afectar a la coordinación o motricidad. Pese a ello, su mayor resistencia y madurez les permite practicar deportes más difíciles como escalada o piragüismo.

«Los mejores deportes son aquellos que se parecen a sus juegos según edades y practicados con deseo y sin presión competitiva. Hay que evitar que los padres carguen en los niños sus frustraciones o sueños no cumplidos. La natación, el atletismo y, poco a poco, a partir de los 6-7 años son recomendables los deportes colectivos como fútbol, baloncesto, balonmano. Sin olvidar que la ciudad puede llegar a ser un inmenso campo deportivo donde podemos practicar patinaje, bici, comba, etc. No son despreciables los deportes de combate como judo o kárate, que disciplinan al niño y pueden proporcionarle seguridad; ni los de acrobacias como la gimnasia deportiva o el uso de camas elásticas, sin que se practiquen de modo competitivo», recalca Miguel Ángel Robles.

Otro dato importante a valorar es el apuntado por José Ángel Calleja Fernández, licenciado en Educación Física y preparador de entrenadores y técnicos en musculación desde el año 1992. «Me gustaría romper una lanza a favor de la progresiva inmersión de los adolescentes y más jóvenes en las salas de entrenamiento y la utilización de aparatos de musculación con la adecuada supervisión de especialistas cualificados y programas de entrenamiento progresivos que desarrollen su masa muscular de forma equilibrada, cosa que es sumamente difícil de conseguir con casi cualquiera de las modalidades deportivas conocidas y que constituye un seguro de vida para su futuro bienestar dado que el incremento de la masa muscular es considerado por toda la comunidad científica como la clave para consolidar el control de nuestro cuerpo en cualquier situación de stress provocado por la vida cotidiana y en el peor de los casos por el devenir del envejecimiento y las enfermedades».

Trabajo inarmónico

«Un ejemplo del papel fundamental de la musculación para la prevención de lesiones es la compensación del trabajo inarmónico de ciertos deportes (como en el tenis), aunque de pequeños esto no es fácil hacerlo de modo natural y la mayoría de especialistas abogan por no focalizar a los niños, demasiado temprano, en deportes muy técnicos o que implican un desarrollo corporal asimétrico. Una vez más el apoyo especializado es fundamental en el desarrollo de estos programas», aclara el doctor Manuel Villanueva.

Todos los especialistas consultados por ABC advierten, no obstante, la importancia de vigilar la obcecación de los menores (a veces de los padres) por ser de mayor Messi, Nadal o Gasol ¿Cuáles de todos ellos de verdad serán atletas de alto nivel y cómo ayudarlos?

Cuando los niños ya no hacen deporte sólo como juego, sino como una necesidad, obsesión y un camino, los padres van a jugar un papel fundamental en el desarrollo de un atleta. Si el menor tiene talento, es competitivo, maduro y tiene las cualidades necesarias para conseguirlo, los padres son una pieza clave. Lo mejor es contactar con algún profesional que conozca al infante y las ofertas de los clubs cercanos al domicilio y, junto con el niño, decidir. Es importante siempre dejar la puerta abierta a otros deportes y dar la posibilidad al menor, si así lo desea, de cambiar de deporte.

Entrenadores

El papel de los profesionales, entrenadores y profesores también es vital, «porque el niño ama la actividad donde encuentra un profesor, un maestro o un entrenador al que admira y quiere. Se debe crear un clima de seguridad, de exigencia y de comprensión, estimulando su innata predisposición al aprendizaje, dándole tiempo y, lo más difícil, programando tareas que se ajusten al momento de madurez del alumno para que supongan un reto y no un muro, evitando la rutina y apostando por la diversión en pugna/colaboración con los otros, es decir, a modo de juego»

Sin embargo, «los padres excesivamente motivados son una amenaza, sobre todo, si además esperan que su hijo emule a otros deportistas de élite»