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Una mujer fuma un cigarrillo electrónico

Sanidad quiere prohibir el cigarrillo electrónico en espacios públicos cerrados

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Los que habían cambiado el tabaco por el cigarrillo electrónico para evitar salir a la calle a fumar deberán también acostumbrarse a utilizarlo («vapear») al aire libre. El Ministerio de Sanidad propondrá hoy a las comunidades autónomas equiparar estos dispositivos como un producto de tabaco más y aplicarles la misma regulación. Eso impedirá que se pueda «vapear» en espacios públicos cerrados. Aunque no sean cigarrillos propiamente dichos, no se podrán utilizar ni en la oficina, ni en un restaurante y mucho menos en hospitales o colegios.

Los e-cigarrillos o cigarrillos electrónicos tienen un aspecto muy parecido al de los pitillos convencionales. Funcionan con una pequeña resistencia eléctrica que calienta un líquido y genera un vapor para aspirar. Pero este vapor no es solo agua inocente. Estos aparatos se cargan con cartuchos, con o sin nicotina, camuflada con diversos aromas (menta, vainilla, fresa, tabaco..) y otros ingredientes químicos. Algunos de ellos pueden ser tóxicos, como ya ha denunciado la FDA, la Agencia del Medicamento estadounidense. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también desaconseja su uso «hasta que no haya datos que demuestren que son productos seguros, eficaces y de calidad aceptable».

Advertencias en la venta

La intención del departamento que dirige Ana Mato es sacar al cigarrillo electrónico del limbo legal en el que ha proliferado con un mercado cada vez más floreciente desde que entraron en vigor las restricciones del tabaco. Con las comunidades, hoy discutirá cómo debe ser esta normativa que regulará no solo su consumo sino su venta.

Entre otras medidas, Sanidad quiere que los envases incluyan advertencias sobre los riesgos que puede comportar para la salud, que la nicotina es adictiva, que no puede considerarse un sustituto del tabaco ni tampoco como un medicamento que ayude a dejar de fumar. Probablemente, la regulación que prepara el Ministerio también llegue a los puntos de venta. Ahora se pueden adquirir desde farmacias a quioscos, pasando por herbolarios y las cada vez más omnipresentes: tiendas exclusivas que añaden un toque de glamour a la venta del cigarrillo electrónico.

Cataluña y Andalucía, a favor

La ministra Ana Mato ya había dejado traslucir su intención de regular estos dispositivos electrónicos como un producto más del tabaco. Y dos comunidades, Cataluña y Andalucía también han anunciado su intención de poner algún tipo control para acabar con el vacío legal si no lo hacía antes la Unión Europea en todos los países.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha pedido a Sanidad y a las comunidades autónomas que sean «ambiciosas» en su regulación. Esta organización que reúne a todas las sociedades científicas relacionadas con los problemas del tabaco (cardiólogos, neumólogos, oncólogos...) ha recordado que la impunidad del cigarrillo electrónico «pone en riesgo los avances contra el tabaco».

El CNPT ha elaborado un documento en el que recuerda que estos aparatos contienen nicotina y que «no han demostrado» su eficacia para dejar de fumar. Por el contrario, puede inducir «a una peligrosa normalización del fumar». Además, recuerda que el vapor de los cigarrillos electrónicos puede contener sustancias tóxicas y nocivas para la salud «y no deberían usarse en espacios públicos cerrados», insiste en el documento.

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