Los deportes de invierno no son peligrosos
Las caídas, algunas de ellas espectaculares, ocurren, independientemente del nivel técnico del aficionado al snowboard - FOTOLIA
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Los deportes de invierno no son peligrosos

Una forma física adecuada, un buen equipo, ciertas precauciones básicas y una formación previa ayudarán a disfrutar sin riesgos del deporte rey del invierno

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Para los aficionados a los ‘deportes blancos’, el Invierno siempre se hace esperar, pero, como todos los años, afortunadamente ya está instalado en toda nuestra geografía. Por eso, y aunque suene a tópico o reiterado, lo cierto es que los especialistas en Medicina Deportiva se sienten en la obligación de recordar cada temporada que existen ciertos riesgos específicos, y controversias no resueltas, asociados a su práctica.

¿Es el esquí un deporte peligroso? ¿Y el snowboard?

Si nos fijamos en la tasa de lesiones en las pistas de esquí, aproximadamente son cuatro diarias por cada mil esquiadores (la mitad de ellas en principiantes y casi un tercio se producen después de tres horas seguidas practicando este deporte), se podría deducir que sí, pero, hoy por hoy, no tenemos que ser pesimistas.

Pese a que el tipo de lesión y la distribución demográfica no parecen haber cambiado demasiado en las últimas dos décadas, muchos artículos científicos recientes apuntan una leve tendencia a la reducción de las tasas de lesiones, desde 5-8 por cada mil esquiadores al día, hasta 2-3.

Al parecer, en lo últimos tiempos, sólo se han incrementado las lesiones que afectan a la columna cervical y los traumatismos craneoencefálicos, representando entre ambas más del 50% de las causas de muerte relacionadas con el esquí. No obstante, hay que recordar que, afortunadamente, las tasas de mortalidad entre los esquiadores no son tan elevadas como las de otros deportes, un hecho que no debe hacernos bajar la guardia porque el esquí continúa estando entre las cinco que más morbilidad provocan

Actualmente, las cifras de esquiadores en nuestro país rondan los ocho millones cada temporada, pero es el snowboard el que sigue ganando adeptos, una actividad señalada como de riesgo a tenor de las estadísticas: las probabilidades de hospitalización de sus seguidores son de entre tres a cuatro veces más elevadas que las de los que optan por las dos tablas.

Por todo ello, la primera recomendación es la prudencia tanto en el disfrute del esquí, como en el snowboard, dos actividades lúdicas y familiares y, quizás, la forma de vacaciones deportivas más aceptada.

¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

El American Journal of Sports Medicine se hacía eco recientemente de un estudio que constataba que sobre 1.600 lesionados por accidentes de esquí, en dos periodos, entre los años 1995-2000 y 2009-2010, se observó que la media de edad de los afectados era de 33 (+- 15) años para los esquiadores y de 24 (+-10) para los practicantes del snowboard, lo que da una pista del perfil de aficionado con más probabilidades de sucumbir en la pista. Lo mismo sucede con las mujeres, más proclives a sufrir percances que los hombres. En este caso, la ‘discriminación’ por sexo se debe, según los investigadores, a que ellas son, principalmente, practicantes más nóveles.

En este estudio, y otros similares, la rodilla resultó lesionada en el 43% de los casos, mientras que el hombro lo fue en el 12% de las ocasiones y el pulgar, en el 8%. La rodilla y el hombro son, por tanto, las localizaciones más frecuentes de lesión, con independencia del nivel de capacitación del esquiador.

Entre las lesiones de esta articulación, las más comunes son las del ligamento cruzado anterior (más del 15% de todas ellas) o los esguinces del ligamento colateral medial.

Uno de los motivos por los que la rodilla sigue siendo el ‘punto débil’ de los esquiadores reside, al parecer, en el equipo. Al igual que la técnica de esquí ha ido evolucionando con los años, paralelamente lo han hecho los materiales para su práctica.

El más importante de los cambios ha sido la firme sujeción de la bota al esquí, con las nuevas fijaciones, mediante dos puntos de anclaje, delantero y trasero, lo que ha supuesto una mejora en el control sobre el esquí, pero también un aumento muy marcado de las lesiones de las piernas ya que el esquí actúa como una palanca que, en las caídas y accidentes, dobla o tuerce la extremidad, generando muchas más lesiones que las antiguas fijaciones, principalmente de la rodilla.

El aumento de la altura de la caña de la bota ha contribuido a proteger la parte distal de la tibia, mientras que su mayor rigidez está orientada a proteger el pie y el tobillo. Pero, todas estas mejoras han trasladado la zona de riesgo hacia la rodilla, derivando en un aumento de las lesiones en esta localización, como consecuencia de las cargas que sufre la pierna por, parte del esquí, en direcciones en las que las fijaciones no responden

Sin embargo, y como curiosidad, las lesiones del ligamento colateral cubital de la articulación metacarpo-falángica del primer dedo parecen haber disminuido entre los aficionados a las pistas.

¿A qué se enfrentan los aficionados de snowboard?

Su práctica implica bajar montañas a gran velocidad entre esquiadores y otros practicantes de snowboard, así como entre obstáculos naturales y otros fabricados por el hombre. Las caídas, algunas de ellas espectaculares, ocurren, independientemente del nivel técnico del aficionado, y los choques son relativamente frecuentes. Recordamos, por tanto, que ellos sí tienen más riesgo de lesionarse que los esquiadores, pero su patrón de lesiones es muy diferente. Así, entre ellos, la muñeca resulta lesionada en el 18% de los casos, los hombros y la clavícula en el 14% y el tobillo y la rodilla en el 13%.

Las controversias no resueltas

Hasta aquí hemos visto algunos aspectos relacionados con el tipo de lesión. Veamos que dice la literatura sobre algunos puntos controvertidos, como el valor de la experiencia en la incidencia de lesiones. Algunos estudios cifran en hasta el 50% el porcentaje de lesionados de “snowboard” que son principiantes frente a menos del 20% en los que se inician en el esquí, una balanza que hace inclinar la balanza de seguridad hacia el deporte clásico.

Pero en lo que realmente se ha constatado que el grado de experiencia tiene un papel fundamental es porque marca un cambio en la localización de las lesiones entre los aficionados a la nieve. Por ejemplo, en el caso del snowboard, en los ‘novatos’ lo más común es la lesión de la muñeca, mientras que en grados medios de experiencia la rodilla y el tobillo son los más afectados. A los ‘expertos’, les ‘toca’, la clavícula y el hombro.

Otro dato curioso es que algunas máximas, como que una buena instrucción previa antes de lanzarse a las pistas puede reducir el riesgo de accidentes, no encuentran soporte científico. Seguramente se deba a que, como en tantos otros problemas multifactoriales, es difícil sacar resultados significativos tanto en estudios observacionales y retrospectivos. Pese a todo, la literatura científica sí concede importancia a los programas de prevención.

Así, el uso sistemático de casco parece reducir la probabilidad de lesiones, sobre todo en niños, aunque la barrera fundamental a la que nos enfrentamos los expertos en Medicina Deportiva es la de derribar los hábitos adoptados durante décadas por los aficionados que, al igual como ha sucedido durante muchos años con los ciclistas o motoristas, se resisten a su uso. El uso del casco es fundamental, tanto en en el esquí como en el snowboardFOTOLIA

Otro tópico que algunos trabajos específicos desmienten es que existan más lesiones si los practicantes de una y otra disciplina invernal comparten las pistas en lugar de hacer descensos por separado.

Acuerdo unánime

Pero no todo son controversias sin solución. Entre las medidas que reconocen todos los expertos como eficaces para volver a casa de la montaña «sin un rasguño», está la imperiosa necesidad de practicar una actividad física durante el resto del año.

Con ello, se logra el fortalecimiento de piernas, brazos y columna vertebral lo que favorece su disposición para afrontar mejor las particularidades del esquí. No olvidemos que este deporte tiene algo de componente lúdico y social, por lo que muchas personas que no hacen ejercicio regularmente se lanzan a las pistas sin el mínimo de forma física.

Queremos insistir en que los deportes de nieve no son peligrosos en sí mientras que se adopten una serie de medidas.

Probablemente, si todas las personas que esquían en invierno, pero no hacen deporte el resto del año, se pusieran a jugar al fútbol en vacaciones, se engancharan a correr, el famoso «running», o fueran a un gimnasio los meses sin «manto blanco», el porcentaje de lesiones sería infinitamente mayor que el que origina la práctica del esquí.

Pese a ello, una forma física adecuada, un buen equipo, ciertas precauciones básicas (aprender a evitar colisiones con otros esquiadores, descansar cada dos horas, reconocer la calidad de la nieve y ser prudente si las condiciones meteorológicas son adversas, entre otras) y una formación previa ayudarán a disfrutar sin riesgos del deporte rey del invierno.