Adoptar una vida más saludable reducirá nuestro riesgo de cáncer
Adoptar una vida más saludable reducirá nuestro riesgo de cáncer - ARCHIVO
CÁNCER

Una vida saludable reduce hasta un 40% el riesgo de cáncer

No fumar, practicar ejercicio, no beber alcohol o hacerlo con moderación y un IMC inferior

a 27,8 kg/m2 se asocian a un riesgo un 50% menor de morir por cáncer

MADRIDActualizado:

El cáncer se corresponde a día de hoy con la segunda causa de mortalidad en nuestro país. De hecho, las enfermedades oncológicas fueron responsables solo en 2012 del deceso de 63.579 varones –o lo que es lo mismo, del 30% de las muertes acaecidas ese año en la población masculina– y de 39.183 mujeres –el 20%–. Unas cifras cuya magnitud tan solo es superada por las asociadas a las enfermedades cardiovasculares. Además, los expertos alertan de que la incidencia del cáncer, así como el número de fallecimientos por los distintos tipos de tumores, aumentarán en los próximos años –la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) calcula que la cifra de españoles que morirán por cáncer en 2020 ascenderá a 117.859–. Sin embargo, estas cifras se pueden reducir, y mucho. De hecho, tan solo se requiere la adopción de hábitos de vida saludable. Una realidad que, además de avalada por el sentido común, ha sido demostrada por un estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard en Boston (EE.UU.).

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «JAMA Oncology», muestra que las personas de raza blanca que nunca han fumado o han dejado de fumar, tienen un consumo nulo o moderado de alcohol –siendo el consumo moderado un máximo de dos unidades diarias de alcohol para los varones y de una unidad para las mujeres–, presentan un índice de masa corporal (IMC) superior a 18,5 kg/m2 pero inferior a 27,8 kg/m2, y practican ejercicio con intensidad moderada –un mínimo de 150 minutos semanales– o vigorosa –un mínimo de 75 minutos por semana– tienen un riesgo un 20-40% inferior de desarrollar un cáncer y hasta un 50% menor de morir por una enfermedad oncológica.

Menos casos y muertes

Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 89.751 mujeres y 46.399 varones de raza blanca, de los cuales 16.531 mujeres y 11.731 varones fueron incluidos en el grupo de ‘estilo de vida saludable’ –es decir, que cumplían los criterios de tabaquismo, consumo de alcohol, IMC y ejercicio físico anteriormente descritos– o de bajo riesgo para el desarrollo o muerte por cáncer.

Partiendo tanto de las características de los individuos del grupo de vida saludable como de todos los demás –73.040 varones y 34.608 mujeres–, los investigadores calcularon el riesgo atribuible a la población (PAR), esto es, la proporción de casos que podrían evitarse si todos los individuos adoptaran el ‘estilo de vida saludable. Y de acuerdo con los resultados, destacan los autores, «en torno a un 20-40% de los casos de cáncer y cerca de la mitad de las muertes por cáncer podrían prevenirse si se adoptaran los patrones de vida saludable del grupo de bajo riesgo».

Si se adoptaran los hábitos de vida saludable se podrían prevenir el 20-40% de los casos de cáncer y un 50% de las muertesMingyang Song

Y este beneficio del ejercicio y demás componentes del estilo de vida saludable, ¿no es extensible a las personas que no son de raza blanca? Lógicamente, sí; cuando menos en teoría, son válidos para toda la población. Sin embargo, como puntualiza Mingyang Song, director del estudio, «al contar únicamente con individuos de raza blanca en la estimación del PAR, los resultados no pueden ser generalizables a otros grupos étnicos. Pero los factores que se han considerado en el estudio también se han establecido como factores de riesgo en diversos grupos étnicos».

Cambiar nuestro modo de vida

En definitiva, los resultados son contundentes: adoptar un estilo de vida saludable es la medida más eficaz para evitar el desarrollo de una enfermedad oncológica y morir a consecuencia de la misma.

Tal es así que, como concluye Graham A. Colditz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) en un editorial del mismo número de la revista, «tenemos una historia de largos retrasos a la hora de trasladar los descubrimientos y conocimientos a la práctica. Como sociedad, necesitamos evitar las dilaciones inducidas por ideas como que el riesgo de cáncer es una cuestión de azar o que los mayores avances en la lucha contra el cáncer requieren de nuevos descubrimientos médicos. Por el contrario, tenemos que aprovechar la oportunidad de reducir la carga del cáncer mediante la adopción de estrategias preventivas eficaces y, por tanto, cambiar la forma en que vivimos».