ENFERMEDAD CELIACA

Los productos sin gluten son menos saludables que sus homónimos con la proteína

Los productos sin gluten tienen un contenido energético significativamente mayor y una composición nutricional diferente que aquellos que contienen la proteína

Los alimentos sin gluten son cada vez más populares
Los alimentos sin gluten son cada vez más populares - ARCHIVO

El gluten es una proteína presente en los cereales, muy especialmente en el trigo, la cebada y el centeno, que confiere elasticidad a la masa de la harina y es responsable de la consistencia elástica y esponjosa de los panes y masas horneadas. Una proteína cuya ingesta, sin embargo, debe ser evitada por los más de 450.000 españoles con enfermedad celiaca–o celiaquía–, trastorno de carácter autoinmune causado directamente por una intolerancia permanente al gluten. Tal es así que la oferta de productos alimenticios sin gluten no deja de crecer. Y no solo porque estos productos sean totalmente indispensables para los pacientes celiacos, sino también porque son cada vez más populares entre la población sin celiaquía. Pero estos productos sin gluten, ¿son exactamente iguales que sus homónimos a los que no se les ha extraído la proteína? Pues según un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia, no, sino que son menos ‘saludables’.

Como explica Joaquim Calvo Lerma, director de esta investigación presentada en el marco del 50º Congreso Anual de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) que se está celebrando en Praga (República Checa), «dado que cada vez más personas siguen una dieta sin gluten para tratar de manera efectiva la enfermedad celiaca, es imperativo que los alimentos comercializados como sustitutos sean reformulados para asegurar que realmente tengan unos valores nutricionales similares. Esto resulta especialmente importante en los niños, en los que una dieta bien equilibrada es esencial para un crecimiento y desarrollo saludables».

Demasiadas diferencias

En torno a un 1% de la población europea padece celiaquía, por lo que se ve obligada a seguir una dieta sin gluten durante toda su vida. Y a ello se aúna que cada vez es mayor el número de personas que optan por tomar alimentos sin gluten para ‘mejorar su bienestar’. Una decisión que, si bien carente de toda base científica, explica que la oferta de productos sin gluten creciera hasta un 136% en solo dos años –entre 2013 y 2015–. Pero estos productos, además de más caros, ¿son iguales a los que contienen la proteína?

Para responder a esta pregunta, los autores compararon 654 productos sin gluten con sus homónimos con la proteína. Y lo que vieron es que aquellos sin gluten tienen un contenido energético significativamente mayor y una composición nutricional diferente. Un desequilibrio frente a los productos sin la proteína que puede condicionar el crecimiento de los niños e incrementar el riesgo de obesidad infantil.

La información nutricional recogida en los productos sin gluten debería ser más claraSandra Martínez -Barona

Por ejemplo, los resultados del estudio muestran que los panes sin gluten tienen un contenido significativamente mayor de lípidos y ácidos grasos saturados que los panes con gluten; que la pasta sin gluten tiene un contenido notablemente inferior de proteínas y azúcares; y que las galletas y bizcochos sin gluten tienen muchas menos proteínas y muchos más lípidos que sus homónimas con gluten.

Pero, estas diferencias dentro el mismo producto en función de que tenga o no gluten, ¿no pueden ser detectadas por los propios consumidores? Pues no, porque la información nutricional contenida en las etiquetas es simple y llanamente ‘deficiente’ –por no decir ‘engañosa’.

Como indica Sandra Martínez -Barona, co-autora de la investigación «la información nutricional recogida en los productos sin gluten debería ser más clara. Dado que los valores nutricionales de estos productos varía significativamente de la de sus homónimos con gluten, caso de unos mayores niveles de grasas saturadas, las etiquetas deben indicarlo claramente para que los pacientes, los padres y los cuidadores puedan tomar decisiones informadas. Además, debería guiarse a los consumidores para que tengan una mejor comprensión de los contenidos nutricionales de los productos, con o sin gluten, lo que les permitiría realizar adquisiciones más informadas y les garantizaría el seguimiento de una dieta más saludable».

¿Información engañosa?

En definitiva, debe requerirse una reformulación de los productos sin gluten para que sean tan saludables como sus homónimos con la proteína. O, en su defecto, dejar claro en las etiquetas qué contienen realmente todos estos productos.

Como concluye Daciana Sârbu, vicepresidenta del Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria de la Unión Europea, «la legislación de la UE prevé el etiquetado nutricional obligatorio de los alimentos envasados. Sin embargo, aquellos productos alimentarios que no están envasados, entre los que se podrían incluir los panes y pizzas sin gluten, no son objeto de los mismos requerimientos. En estos casos, los consumidores pueden ser menos conscientes de importantes diferencias nutricionales que, cuando menos potencialmente, pueden impactar significativamente sobre su salud. En mi caso, siempre he apoyado el denominado ‘etiquetado de semáforo’ para facilitar la comparación de los nutrientes clave entre los productos, incluyendo las proteínas, grasas y azúcares».

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