Los adolescentes que vapean tienen un mayor riesgo de acabar fumando
Los adolescentes que vapean tienen un mayor riesgo de acabar fumando - WIKIMEDIA
TABAQUISMO

Los e-cigarrillos triplican el riesgo de que los adolescentes se pasen al tabaco

El uso de e-cigarrillos no conlleva una disminución del consumo de tabaco en los adolescentes fumadores

MADRIDActualizado:

La eficacia de los cigarrillos electrónicos –o ‘e-cigarrillos’– como herramienta para ayudar a los fumadores a dejar el hábito tabáquico a corto, medio o largo plazo es, aún en la actualidad, objeto de un intenso debate. Una controversia, asimismo, de la que tampoco escapa la supuesta eficacia de estos productos para evitar que los menores y jóvenes empiecen a fumar. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Hawái (EE.UU.) parece aportar nuevas evidencias, y ciertamente concluyentes, al respecto: los adolescentes que ‘vapean’ son hasta tres veces más propensos de acabar probando el tabaco en solo 12 meses.

Como explica Thomas A. Wills, director de esta investigación publicada en la revista «Tobacco Control», «nuestro estudio indica que podría ser beneficioso restringir el acceso a los e-cigarrillos a la población adolescente. Y es que los resultados muestran que los adolescentes que usan estos productos tienen una mayor probabilidad de iniciarse en el hábito tabáquico».

Mayor riesgo de fumar

El estudio tuvo por objetivo evaluar si el uso de cigarrillos electrónicos aumenta el riesgo de que los adolescentes prueben finalmente los ‘cigarrillos tradicionales’ o, por el contrario, ayuda a los ya fumadores a dejar el tabaco. Y para ello, un total de 2.338 adolescentes estadounidenses fueron preguntados sobre sus hábitos ‘vapeadores’ o ‘fumadores’ en dos períodos de tiempo separados por 12 meses.

Concretamente, los participantes, cuya edad promedio, como refiere Thomas Wills, «era ligeramente inferior a los 15 años en el momento de inicio del estudio», fueron preguntados por su frecuencia de consumo de tabaco o e-cigarrillos –desde ‘nunca’ a ‘todos los días’– y por distintos factores que pudieran influir sobre sus hábitos –si tenían padres fumadores o su grado de rebeldía, entre otros.

Los resultados mostraron que, comparados con aquellos que nunca habían ‘vapeado’, los adolescentes que habían utilizado los cigarrillos electrónicos en 2013 tenían una probabilidad hasta tres veces mayor de haber probado el tabaco a los 12 meses. Todo ello a pesar de que, según afirmó el 68% del total de los participantes, los e-cigarrillos deben considerarse como ‘más saludables’ que el tabaco.

Los resultados muestran que el uso de los e-cigarrillos por los adolescentes no está exento de un coste para la saludThomas Wills

Es más; el nivel de adicción al ‘vapeo’ también se asoció directamente con la frecuencia de consumo de tabaco. Y es que mientras el uso, a cualquier nivel, de los e-cigarrillos en 2013 supuso que los menores hubieran fumado tabaco de 2 a 4 veces durante los 12 meses posteriores, aquellos adolescentes que en principio hicieron un amplio uso de estos productos acabaron convirtiéndose en fumadores habituales e, incluso, diarios.

Igual riesgo de seguir fumando

Y el entorno del menor, ¿también influye en su transición al tabaco? Pues sí, y de una manera determinante. De hecho, cuanto mayor era el apoyo y atención recibidos de su familia y mayor era su nivel educativo, menor era el riesgo de que el adolescente acabara sucumbiendo a la tentación de probar el tabaco.

Por el contrario, aquellos adolescentes de mayor edad y calificados como más rebeldes fueron los más propensos a pasarse a los cigarrillos tradicionales.

Y por otro lado, ¿qué sucedió con aquellos adolescentes ya fumadores? Pues, simplemente, que no redujeron su consumo de tabaco gracias a los e-cigarrillos.

Por tanto, y si bien los autores aclaran que «el nuestro es un estudio observacional, por lo que no se pueden extraer conclusiones del tipo ‘causa y efecto’», asimismo concluyen que «los resultados muestran que el uso de los e-cigarrillos por los adolescentes no está exento de un coste para la salud. Así, nuestros hallazgos deben ser tenidos en cuenta en las discusiones políticas sobre la disponibilidad de los e-cigarrillos para la población adolescente».

No en vano, y a pesar de su corta edad, no sólo hasta un 98% de los participantes afirmó conocer estos productos, sino que hasta un 31% de los mismos reconoció que ya los había probado antes de iniciarse el estudio –y un 38% a su finalización.