Naranjas
Naranjas - WIKIMEDIA

El consumo diario de manzanas o naranjas reduce el riesgo de infarto e ictus

Un nuevo estudio muestra que comer 100 g diarios de fruta fresca se asocia con una reducción del 33% de la mortalidad cardiovascular

MADRIDActualizado:

La fruta fresca es una fuente natural de potasio, fibra, antioxidantes y otras muchas sustancias cardiosaludables. Una fruta fresca que, además, contiene bajos niveles de sodio y grasas. Y a todo ello se aúna que, comparada frente a las de la mayoría de alimentos, la cantidad de calorías asociada a la ingesta de fruta es relativamente baja. Tal es así que la fruta es uno de los componentes básicos de cualquier dieta saludable. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) confirma que el consumo de fruta conlleva una disminución muy significativa de la mortalidad cardiovascular, muy especialmente por un infarto de miocardio o un ictus.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «The New England Journal of Medicine», muestra que el consumo diario de 100 gramos de fruta, fundamentalmente manzanas y naranjas, se asocia con una reducción de hasta un 33% del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular tanto en mujeres como en varones de China –país en el que el consumo de fruta por la población general es muy inferior al que se registra en las naciones occidentales.

Como recuerda Liming Li, de la Academia de Ciencias Médicas de China en Pekín (China) y co-autor de la investigación, «un informe reciente sobre la Carga Global de las Enfermedades alerta de que el bajo consumo de fruta es una de las principales causas de muerte prematura en nuestro país».

Más fruta, menos mortalidad

Para llevar a cabo el estudio, los autores realizaron un seguimiento durante un período de 7 años del estado de salud de cerca de medio millón de adultos de 10 áreas urbanas y rurales de China que no padecían ninguna enfermedad cardiovascular ni recibían tratamiento antihipertensivo en el momento de inicio de la investigación.

Concluidos los 7 años de seguimiento, los resultados constataron el efecto protector del consumo de fruta sobre la salud cardiovascular. Un beneficio, además, que resultó independiente del género de los participantes o de su lugar de residencia –área urbana o rural.

El bajo consumo de fruta es una de las principales causas de muerte prematura en ChinaLiming Li

Pero esta reducción de la mortalidad cardiovascular, ¿es exclusivamente atribuible al consumo de fruta? Pues sí. Es cierto que, como reconocen los autores, «el consumo de fruta, que consistió principalmente en manzanas y naranjas, estuvo fuertemente asociado a otros factores, caso de un menor índice de tabaquismo, un mayor nivel educativo y menores niveles de presión arterial y de glucosa en sangre». Sin embargo, y una vez descartados los efectos atribuibles al resto de factores, el consumo de fruta se asoció por sí solo con la referida disminución del 33% de la tasa de mortalidad cardiovascular.

Fresca, no procesada

Y este beneficio observado en China, ¿es extrapolable a los países occidentales, caso de España? Pues sí, si bien es posible que el efecto no sea tan notable y la reducción de la incidencia de mortalidad cardiovascular no llegue al 33%.

Como explica Huaidong Du, directora del estudio, «la asociación entre el consumo de fruta y el riesgo cardiovascular parece ser mayor en China, donde la mayoría de la población come muy poca fruta, que en los países con altos recursos económicos, en los que su consumo diario es mucho más común».

Asimismo, debe tenerse en cuenta que la fruta consumida en China es mayoritariamente fresca –o lo que es lo mismo, ‘cruda’–. Por el contrario, una gran parte de la fruta que se consume en los países occidentales está procesada. De hecho, muchos de los estudios realizados a este respecto en Estados Unidos y Europa mezcla frutas frescas y frutas procesadas, por lo que el beneficio cardiovascular observado en el gigante asiático quizás sea algo menor en nuestro entorno.

Sea como fuere, concluye Zhengming Chen, co-autor del estudio, «es difícil determinar si el menor riesgo observado en la población que consume mayores cantidades de fruta fresca se debe realmente a un efecto protector. Pero de ser así, el incremento del consumo de fruta fresca en China podría prevenir cada año cerca de medio millón de muertes por enfermedad cardiovascular, incluidas unas 200.000 en personas que aún no han cumplido los 70 años, y una cifra mucho mayor de infartos e ictus no fatales».