Campus de la Universidad Complutense de Madrid tras un botellón
Campus de la Universidad Complutense de Madrid tras un botellón - ARCHIVO
ALCOHOL

Los ‘botellones’ debilitan los huesos de las adolescentes

Las adolescentes que consumen alcohol en ‘atracones’ tienen columnas vertebrales con menor densidad ósea

MADRIDActualizado:

El consumo de alcohol, como advierten los médicos, el sentido común y hasta los propios anuncios de televisión, debe ser moderado. No en vano, cuando se consume en exceso, el alcohol es, simplemente, un producto peligroso. Y no solo en aquellos casos en los que el abuso es consecuencia de un consumo continuado, lo que deriva en una degeneración progresiva de numerosos órganos, sobre todo del hígado y del cerebro. También cuando el consumo, aun esporádico, se produce en ‘atracones’, un término que los médicos denominan ‘binge drinking’ y que expresa de manera muy concisa lo que sucede en los ‘botellones’ que realizan los jóvenes y los adolescentes. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que el alcohol es muy perjudicial para la salud de los menores, en los que el organismo se encuentra aún en una fase de desarrollo. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles (EE.UU.) muestra que las adolescentes que beben alcohol en ‘atracones’ tienen una menor densidad ósea –o lo que es lo mismo, huesos más débiles.

Como explica Joseph LaBrie, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Studies on Alcohol and Drugs», «nuestros hallazgos sugieren que la salud ósea deficiente debe ser añadida a la lista de riesgos asociados al ‘binge drinking’ para las mujeres jóvenes».

Fuente de futura osteoporosis

Es bien sabido que el exceso de alcohol, o lo que es lo mismo, las ‘borracheras’, tiene consecuencias a corto plazo muy nocivas –cuando no letales– para los jóvenes –y no ‘tan’ jóvenes–, caso del descenso en el rendimiento académico, de los comas etílicos y de los accidentes de tráfico. Pero como indica Joseph LaBrie, «nuestro trabajo identifica una consecuencia vitalicia potencial asociada al consumo de alcohol en ‘atracones’ para las mujeres jóvenes».

El estudio fue llevado a cabo con la participación de 87 mujeres que, residentes en un campus universitario y edades comprendidas entre los 18 y los 20 años, se sometieron a distintas pruebas para evaluar la densidad ósea de su columna vertebral y respondieron a un cuestionario sobre sus hábitos de vida tanto presentes como pasados –incluido el consumo de alcohol durante su época en el instituto.

Los resultados ofrecen una razón adicional para que los padres retrasen la iniciación de sus hijos en el alcohol

Los autores definieron el ‘binge drinking’ como el consumo de cuatro o más bebidas alcohólicas en un tiempo máximo de dos horas. Y asimismo, calificaron este consumo en ‘atracones’ como ‘frecuente’ o ‘asiduo’ en caso de que se hubiera repetido al menos 115 veces mientras estaban en el instituto –cifra que equivaldría a una media de dos episodios al mes–. Y este patrón de consumo de alcohol, ¿tuvo algún efecto sobre la salud ósea de las participantes? Pues sí, y muy notable: las columnas vertebrales de las jóvenes asiduas al ‘binge drinking’ en su adolescencia tuvieron una densidad ósea significativamente inferior a las de aquellas que no participaron –o al menos, no en tantas ocasiones– en los ‘botellones’.

En este contexto, debe tenerse en cuenta que la columna vertebral de las mujeres alcanza su densidad ósea máxima a la edad de 20-25 años. Pero como alerta el director de la investigación, «cualquier situación que evite que una mujer joven alcance su pico de masa ósea muy probablemente aumentará su probabilidad de desarrollar osteoporosis en el futuro».

Una de mil razones

Y llegados a este punto, ¿qué pasa con los varones jóvenes? Pues la verdad es que dado que el estudio fue llevado a cabo exclusivamente con mujeres, no se sabe. Sea como fuere, los nuevos hallazgos se suman a las evidencias que muestran que el abuso del alcohol se asocia a una menor densidad ósea y, por ende, a un mayor riesgo de fracturas en las etapas avanzadas de la vida. Como refieren los autores, «nuestros resultados sugieren que los problemas óseos en las edades avanzadas podrían estar asociados al consumo de alcohol en la adolescencia y juventud». De hecho, los trabajos llevados a cabo con modelos animales han mostrado que el alcohol podría dificultar el desarrollo saludable de los huesos jóvenes.

Como concluye Joseph LaBrie, «nuestro trabajo ofrece a las adolescentes y mujeres jóvenes una razón adicional para evitar el ‘binge drinking’ e incide en la necesidad de que los padres retrasen la iniciación de sus hijos en el alcohol. Cuando pensamos en la salud ósea siempre aludimos a factores como el ejercicio, el calcio y la vitamina D, así como a la importancia de no fumar. Pero también deberíamos aludir a la necesidad de evitar el alcohol el consumo de alcohol en ‘atracones’».