El cansancio parece afectar al rendimiento laboral y escolar y a la capacidad de relacionarse con los demás
El cansancio parece afectar al rendimiento laboral y escolar y a la capacidad de relacionarse con los demás - epsos.de

¿Por qué tenemos tanto sueño cuando suena el despertador por la mañana?

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Suena el despertador y de golpe el día amenaza con expulsarnos del calor y la comodidad de la cama. En ocasiones el cuerpo y los párpados pesan tanto, que hasta se podría decir que duele moverse.

Según los expertos, esa sensación puede indicar tres cosas distintas: que simplemente no hemos dormido las horas necesarias, (entonces se habla de somnolencia), que sencillamente no hemos descansado debido a un trastorno del sueño, o que tenemos algún problema de salud o alimentación que nos hace estar cansados (en los dos últimos casos, se habla de fatiga).

«Dormir no es lo mismo que descansar. Se puede dormir seguido pero sin llegar al sueño más profundo, con lo cual, al día siguiente estaremos cansados y somnolientos», explica Eduard Estivill, doctor y director de la Clínica del Sueño Estivill. «El sueño es como un taller de reparación, restauración y memorización durante el que volvemos a cargar las pilas, tanto física como mentalmente. Si el taller, es decir, el sueño, no dura lo suficiente o no es profundo, puede no ser reparador y dar lugar a la somnolencia diurna». (Entrevista con el doctor Estivill aquí).

Cuando eso ocurre, las consecuencias pueden ir más allá de una mera sensación de cansancio. «Podemos tener fatiga, ojos enrojecidos, pesadez en el cuerpo y debilidad», enumera Estivill. Y en el aspecto psíquico, «pérdida de concentración y de memoria, lentitud de reflejeos, irritabilidad, inestabilidad emocional, etc».

No dormimos lo suficiente

Y no se trata de un problema infrecuente. Según el doctor Estivill, «la gran mayoría de la población adulta española va corta de sueño. Dormimos casi una hora menos en promedio que el resto de los europeos». Y la famosa estrategia de «recargar las pilas» el fin de semana no funciona, en su opinión: «No sirve aquello de que entre semana dormimos seis horas y el fin de semana las recuperamos. El sueño no se recupera, se pierde, como el tiempo».

De hecho, según datos del Instituto Nacional del Sueño de Estados Unidos, alguno de los 88 trastornos del sueño identificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), provocan que el 43% de los estadounidenses encuestados diga que no duerme bien durante la semana y que el 20% se sienta alguna vez tan somnoliento como para tener problemas de rendimiento laboral o escolar y en la calidad de sus relaciones.

Esto puede tener varias consecuencias a largo plazo: «la privación crónica de sueño, produce cambios fisiológicos que pueden precipitar la aparición de enfermedades como la diabetes y la hipertensión», explica el Doctor Diego García Borreguero, experto en trastornos del sueño, en la web del Instituto del Sueño. Y, según dice, en las investigaciones «se intuye una relación entre la falta de sueño y la mayor incidencia de algunas enfermedades hormonales, cardiovasculares, inmunológicas y psiquiátricas».

Clínicas del sueño

Para tratar estos trastornos del sueño, los pacientes pueden someterse a estudios de polisomnografía en las clínicas de sueño. Allí se evalúan varios parámetros físicos y cerebrales durante el sueño de los afectados, como los niveles de oxígeno en sangre, las ondas cerebrales o la actividad de los músculos, y, posteriormente, se busca el tratamiento adecuado. Según explica Borreguero en «Webconsultas.com», la apnea del sueño (somnolencia diurna, sueño intranquilo, fuertes ronquidos) es la causa más frecuente por la cual los pacientes acuden a su consulta.

En otros casos, el agotamiento que se experimenta cuando suena el despertador no refleja que nuestro cuerpo necesite dormir más horas. Causas tan dispares como el embarazo, la anemia, el cáncer, el hipotiroidismo, los medicamentos o la depresión, pueden provocar sensación de fatiga.