Dermatitis atópica
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DERMATITIS ATÓPICA

Tratamiento seguro, eficaz y barato para la dermatitis atópica de niños y adultos

La administración tópica de una bacteria cutánea obtenida de personas sanas es segura y eficaz a la hora de aliviar los síntomas de la dermatitis atópica en niños y adultos

MADRIDActualizado:

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria caracterizada por la sequedad, enrojecimiento y descamación de la piel, lo que en muchas ocasiones provoca un picor muy intenso y molesto. Una enfermedad cuya incidencia se ha incrementado en un 200-300% en las tres últimas décadas y que ya padecen hasta un 20-30% de los niños y un 10% de los adultos de nuestro país. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID) y publicado en la revista «JCI Insight», en el que se muestra que el tratamiento con una bacteria que vive sobre nuestra piel –la bacteria ‘Roseomonas mucosa’– es seguro y eficaz a la hora de reducir la gravedad de la dermatitis atópica tanto en niños como adultos.

Como explica Anthony S. Fauci, director del NIAID, «vivir con dermatitis atópica puede suponer un reto tanto físico como emocional para los afectados. Y si bien ya contamos con tratamientos para la sintomatología, las terapias actualmente disponibles suelen ser caras y consumir mucho tiempo, pues requieren múltiples aplicaciones diarias. Por tanto, necesitamos tratamientos baratos y que necesiten menos aplicaciones para aumentar las opciones terapéuticas disponibles frente a esta enfermedad».

Para todas las edades

Si bien la causa por la que se desarrolla la dermatitis atópica permanece desconocida, distintos estudios han sugerido que el microbioma de la piel –esto es, la comunidad de bacterias que viven sobre nuestra epidermis– juega un papel clave en su aparición. De hecho, ya se sabe desde hace muchos años que la piel de las personas con dermatitis atópica suele tener grandes cantidades de ‘Staphylococcus aureus’, bacteria bien conocida por causar infecciones cutáneas y desencadenar reacciones inmunes que aumentan la inflamación –lo que empeora, y mucho, los síntomas.

Sin embargo, no todas las bacterias de este microbioma cutáneo son ‘malas’. Y es que como mostró un estudio llevado a cabo hace unos años por los mismos autores, el tratamiento con la bacteria ‘R. mucosa’ obtenida de la piel de personas sin la enfermedad mejoró, y mucho, la sintomatología en modelos animales –ratones– con dermatitis atópica. Es más; cuando esta ‘R. mucosa’ provenía de la piel de pacientes con la enfermedad, los animales no sufrieron un empeoramiento de sus síntomas. Y es que en este caso, el tratamiento no tuvo ningún efecto. Por tanto, la administración de ‘R. mucosa’ es segura y puede resultar eficaz a la hora de aliviar los síntomas de la dermatitis atópica, por lo que ha llegado el momento de probar su uso en humanos. Y eso es lo que están haciendo los autores en un ensayo clínico en fase I-II.

El tratamiento con ‘R. mucosa’ obtenida de individuos sanos reduce en más del 50% la gravedad de la dermatitis atópica en niños y adultos

Como indica Ian Myles, director de la investigación, «al aplicar la bacteria obtenida de una fuente ‘sana’ sobre la piel de personas con dermatitis atópica buscamos alterar el microbioma cutáneo de forma que podamos aliviar los síntomas y liberemos a los pacientes de la carga que supone tener que aplicarse continuamente los tratamientos. Si los próximos estudios confirman que nuestra estrategia es efectiva, entonces podremos contar con nuevas terapias frente a la dermatitis atópica que, además de muy baratas, no requerirán ser administradas a diario».

En primer lugar, los autores administraron dos veces por semana y durante seis semanas la nueva terapia experimental en 10 adultos voluntarios con dermatitis atópica. Y para ello, los participantes emplearon un espray con una solución de agua azucarada y dosis crecientes de ‘R. mucosa’ –procedente de individuos sanos– que se aplicaron sobre la zona interior del codo y en una segunda zona cutánea de su elección. ¿Y qué pasó? Pues que ninguno de los 10 voluntarios padeció ninguna reacción adversa, lo que confirma la seguridad de la terapia. Pero aún hay más. Seis de los participantes experimentaron una mejoría significativa de la enfermedad, hasta el punto de que, transcurridas cuatro semanas desde la conclusión del estudio, pudieron reducir el uso de corticoides tópicos.

Por tanto, la terapia con ‘R. mucosa’ es segura y eficaz en adultos. Pero, ¿qué pasa con los niños? Pues para averiguarlo, los autores administraron el tratamiento dos veces a la semana y durante 12 semanas sobre todas las áreas de piel afectadas de cinco menores voluntarios con edades entre los nueve y los 14 años y dermatitis atópica. Es más; concluidas estas 12 semanas, la terapia se continuó administrando a diario durante otro mes adicional. ¿Y qué ocurrió? Pues que, de nuevo, no se produjo ninguna reacción adversa y cuatro de los menores experimentaron la mejoría observada en los adultos. De hecho, los autores constataron una reducción de la población de ‘S. aureus’ en la piel de todos los niños.

Cepas ‘buenas’ y ‘malas’

Llegados a este punto, y dado que el microbioma cutáneo de los pacientes con dermatitis atópica también contiene ‘R. mucosa’, ¿cómo se explica que el tratamiento funcione? Pues porque las cepas de ‘R. mucosa’ de los pacientes son ‘diferentes’ a las de las personas sin la enfermedad. El estudio muestra que las cepas de los afectados liberan irritantes cutáneos, mientras que las de los individuos sanos producen compuestos químicos que potencian la función de barrera de la piel y ayudan a regular el sistema inmune.

Pero aún hay más. Los resultados también muestran que algunos conservantes –los denominados ‘parabenos’– empleados en los productos para la piel y algunos emolientes tópicos bloquean el crecimiento de la ‘R. mucosa’ procedente de la piel ‘sana’ y apenas producen ningún efecto sobre la ‘R. mucosa’ asociada a la dermatitis atópica. Tal es así que, como concluyen los autores, «nuestros hallazgos sugieren que algunos productos pueden empeorar la dermatitis atópica e, incluso, reducir la efectividad de las terapias frente a la enfermedad basadas en el microbioma».