ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Trabajar 55 o más horas semanales aumenta hasta un 40% el riesgo de fibrilación auricular

Comparados frente a los que dedican entre 35 y 40 semanales a sus trabajos, aquellos con jornadas maratonianas tienen un riesgo 1,4 veces mayor de sufrir este tipo de arritmia

La duración de la jornada laboral condiciona el riesgo de fibrilación auricular
La duración de la jornada laboral condiciona el riesgo de fibrilación auricular - ARCHIVO

En torno a un 4,3% de los españoles mayores de 40 años –el 3,9% de las mujeres y el 4,7% de los varones– padece fibrilación auricular, enfermedad caracterizada por unos latidos descoordinados de las aurículas del corazón, lo que provoca un ritmo cardiaco rápido e irregular. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que la fibrilación auricular se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso entre otras de la insuficiencia cardiaca y la insuficiencia renal. Y asimismo, de sufrir un ictus o un infarto agudo de miocardio. Pero, ¿cuáles son los factores de riesgo para la aparición de esta fibrilación auricular? Pues entre otros, dedicar muchas horas a trabajar. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), las personas con semanas laborales que alcanzan las 55 horas tienen, frente a aquellas que trabajan entre 35 y 40 horas, una probabilidad hasta un 40% mayor de acabar padeciendo este tipo de arritmia.

Como explica Mika Kivimaki, director de esta investigación publicada en la revista «European Heart Journal», «nuestros hallazgos muestran que trabajar muchas horas se asocia con un incremento del riesgo de fibrilación auricular, el tipo de arritmia cardiaca más común. Este podría ser uno de los mecanismos que expliquen el mayor riesgo de ictus asociado a las largas jornadas laborales y ya previamente observado».

Jornadas maratonianas

Para llevar a cabo la investigación, los autores siguieron durante un periodo promedio de 10 años la evolución de 85.494 mujeres y varones británicos, daneses, suecos y fineses que no padecían fibrilación auricular en el momento de su inclusión en hasta ocho estudios diferentes. Los participantes fueron incluidos en cinco grupos en función de las horas dedicadas cada semana a su actividad laboral: menos de 35 horas; entre 35 y 40 horas –lo que fue considerado como el tiempo de dedicación ‘estándar’–; de 41 a 48 horas; entre 49 y 54 horas; y 55 o más horas semanales.

Durante los 10 años de seguimiento se registraron un total de 1.061 nuevos casos de fibrilación auricular, lo que supone una incidencia de 12,4 casos por cada 1.000 participantes del estudio. Sin embargo, esta tasa se elevó hasta 17,6 casos por cada 1.000 participantes en el grupo de trabajadores –un total de 4.484– con semanas laborales de 55 o más horas.

Trabajar muchas horas se asocia con un incremento del riesgo de fibrilación auricular, el tipo de arritmia cardiaca más comúnMika Kivimaki

Como refiere Mika Kivimaki, «aquellos que trabajaron muchas más horas tuvieron una probabilidad un 40% superior de desarrollar fibrilación auricular incluso después de ajustar los resultados para otros factores que pudieran influir en este riesgo, caso de la edad, el sexo, la obesidad, la práctica de ejercicio físico, el nivel socioeconómico, el hábito tabáquico o el consumo de alcohol».

Además, como indican los autores, «nueve de cada 10 casos de fibrilación auricular tuvieron lugar en personas libres de enfermedad cardiovascular preexistente o concurrente. Esto sugiere que el aumento del riesgo muy probablemente refleje el efecto de las largas jornadas laborales más que el efecto de cualquier enfermedad cardiovascular preexistente o concurrente, si bien necesitamos más investigaciones para comprender los mecanismos implicados».

Y llegados a este punto, ¿cómo afectaron las distintas profesiones laborales sobre este riesgo de fibrilación auricular? Pues la verdad es que no se sabe, pues los autores no registraron el tipo de trabajo que llevaban a cabo los participantes –por lo que no se pudo determinar, por ejemplo, el efecto asociado a los cambios continuos de turnos.

Sea como fuere, apunta Mika Kivimaki, «un incremento del riesgo de un 40% adicional supone una importante amenaza para las personas que ya tienen un alto riesgo global de enfermedad cardiovascular como consecuencia de otros factores de riesgo como una edad avanzada, ser varón, el sedentarismo, fumar o tener diabetes, hipertensión arterial o unas cifras elevadas de colesterol. Para una persona joven y sana con solo unos pocos, o ninguno, de estos factores de riesgo, el incremento de la probabilidad de desarrollar fibrilación auricular es pequeño».

Dudas por resolver

En definitiva, dedicar muchas horas semanales a trabajar no es bueno para el corazón. Una realidad cada vez más evidente que ahora viene reforzada por este nuevo estudio que, si bien de gran tamaño, no está exento de limitaciones muy importantes.

Como concluyen Bakhtawar Mahmoodi y Lucas Boersma, del Hospital St. Antonious en Nieuwegein (Países Bajos), en un editorial en el mismo número de la revista, «los autores deben ser felicitados por este impresionante esfuerzo colaborativo requerido para integrar los datos de pacientes de múltiples estudios. Sin embargo, hay limitaciones inherentes como la no exploración de aspectos que, caso del tipo de ocupación –por ejemplo, el trabajo de oficina frente al trabajo en la construcción– y de los horarios irregulares, incluidos los turnos de noche, podrían haber tenido igualmente un impacto sobre el riesgo de fibrilación auricular. Pero aun así el estudio aborda un aspecto importante y expande la literatura sobre la etiología de este tipo de arritmia».

Toda la actualidad en portada

comentarios