ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

Los suplementos de vitamina D no protegen a los niños frente a los resfriados

Un estudio echa por tierra el mito de que los suplementos con altas dosis de vitamina D ayudan a los niños a evitar los resfriados típicos del periodo invernal

La vitamina D no ayuda a evitar los resfriados en niños pequeños
La vitamina D no ayuda a evitar los resfriados en niños pequeños - ARCHIVO

Las infecciones virales del tracto respiratorio superior constituyen el tipo más común de enfermedad infecciosa en los niños pequeños. Unas infecciones en las que, entre otras muchas, se engloban los resfriados comunes típicos de los fríos invernales y que, según han distintos numerosos estudios, se asocian a unos bajos en sangre de vitamina D –o más concretamente, de 25-hidroxivitamina D (25[OH]D)–. Tal es así que podría suponerse que la administración de suplementos con altas dosis de la vitamina podría ayudar a los niños a prevenir los resfriados. Pero, ¿esto es realmente así? Pues según un estudio dirigido por investigadores del Hospital St. Michael’s de Toronto (Canadá), no.

Como explica Jonathon L. Maguire, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA», «en nuestro trabajo simplemente hemos echado por tierra un mito. Más no siempre implica mejor».

Sin efecto protector

Hace ya 30 años que surgió la creencia de que la vitamina D podría jugar un papel en la prevención de las infecciones del tracto respiratorio superior –esto es, de la garganta y la nariz–. Una creencia, sin embargo y como recuerdan los autores de la nueva investigación, que no se ha sustentado por ‘demasiadas’ evidencias científicas. Y es que los estudios realizados al respecto han sido escasos y muy limitados.

Para solventar esta falta de evidencia, los autores contaron con la participación de 703 niños con edades comprendidas entre los 12 meses y los 5 años y que tomaban parte en el estudio ‘TARGet Kids!’, investigación en el que los menores eran seguidos desde su nacimiento para evaluar y prevenir problemas nutricionales comunes en los primeros años de vida y, así minimizar su impacto sobre la salud en edades más avanzadas.

Nuestros resultados no apoyan el uso de suplementos con dosis elevadas de vitamina D para prevenir los resfriados en niños sanos durante el invierno

Los autores administraron diariamente gotas con una dosis de 400 UI de vitamina D –la dosis recomendada por la Academia Americana de Pediatría (AAP) en menores de estas edades– a 354 de los niños durante un mínimo de cuatro meses –entre septiembre y noviembre y hasta abril o mayo del año siguiente–. Y asimismo, trataron a diario y durante el mismo periodo a los 349 menores restantes con gotas con una dosis de 2.000 UI de vitamina D.

Los resultados mostraron que los niños que recibieron los suplementos con la dosis estándar de vitamina D sufrieron una media de 1,91 resfriados por invierno. O lo que es lo mismo, 1,91 infecciones en la nariz y/o en la garganta confirmadas mediante pruebas de laboratorio. Una incidencia que, si bien muy similar, resultó inferior a la observada en los menores tratados con la dosis alta de la vitamina: 1,97.

Es más; tampoco se hallaron diferencias significativas en el tiempo transcurrido hasta la confirmación por el laboratorio del primer resfriado –3,95 meses para la dosis de 2.000 UI/día y 3,29 meses para la dosis de 400 UI/día– ni en el número de infecciones comunicadas por los padres –que no necesariamente confirmadas en el laboratorio: 625 en el grupo tratado con la dosis alta de vitamina D, y 600 en el de la dosis estándar.

Mito desenmascarado

En definitiva, parece que el mito del papel protector de la vitamina D frente a los resfriados infantiles, defendido no solo por la población general, sino también por los médicos, no tiene ninguna base científica. Tal es así que no tiene ningún sentido recomendar la toma de suplementos con este fin.

Como concluye Jonathon Maguire, «nuestros resultados no apoyan el uso rutinario de la suplementación con dosis elevadas de vitamina D para la prevención de las infecciones del tracto respiratorio superior en el periodo invernal en niños sanos».

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