CÁNCER

Los supervivientes del Holocausto tienen un mayor riesgo de cáncer

El estudio supone un nuevo ejemplo del impacto que pueden llegar a tener las situaciones vitales extremas sobre la salud

Supervivientes del Holocausto
Supervivientes del Holocausto - WIKIMEDIA

El cáncer, lejos de ser una única enfermedad, es un término globalmente utilizado para definir a un conjunto de procesos muy diversos caracterizados por un crecimiento incontrolado de células malignas. Unos procesos que, tal y como sucede en la inmensa mayoría de enfermedades, son el resultado de una combinación de distintos factores genéticos y ambientales. Y si bien se han identificado muy pocos factores ambientales que, como el tabaco, promueven el desarrollo del cáncer en general, resulta lógico pensar que cuanto más ‘extremadamente hostil’ sea el entorno, mayor será el riesgo de padecer una enfermedad oncológica. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico Sheba en Ramat Gan (Israel) muestra que las personas que sobrevivieron al Holocausto nazi han experimentado –o experimentaron– un aumento, pequeño pero constante, del riesgo de desarrollar cáncer.

Como explica Siegal Sadetzki, directora de esta investigación publicada en la revista «Cancer», «nuestros hallazgos enfatizan la importancia del conocimiento de los efectos combinados de distintas exposiciones intensas y simultáneas sobre el riesgo de cáncer, caso de que las desgraciadamente acaecidas durante la Segunda Guerra Mundial».

Mayor riesgo de cáncer

Los supervivientes al Holocausto estuvieron expuestos durante su internamiento en los campos a una serie de factores asociados a un mayor riesgo de cáncer, caso entre otros de la inanición, las enfermedades infecciosas, el hacinamiento y el estrés psicológico continuado. Pero el tener que haber afrontado todas estas situaciones, cada una de las cuales supone de por sí una importante amenaza para la vida, ¿realmente conllevó un incremento de la probabilidad de padecer un tumor?

Para responder a esta pregunta, los autores analizaron la evolución de la salud de 152.622 supervivientes del Holocausto a lo largo de más de 45 años. Y con objeto de determinar el grado de ‘exposición’ padecido, los supervivientes fueron clasificados en función de dos parámetros: haber recibido o no una compensación individual por las atrocidades sufridas en la Guerra, o haber vivido durante la contienda en un país directamente gobernado por la Alemania Nazi o en un país no ocupado.

Nuestros hallazgos enfatizan la importancia del conocimiento de los efectos combinados de distintas exposiciones intensas y simultáneas sobre el riesgo de cáncerSiegal Sadetzki

Los resultados mostraron que hasta un 22% de los supervivientes que recibieron una compensación fueron diagnosticados de cáncer –frente a un 16% en el caso de aquellos a los que se denegó esta compensación–. De hecho, los supervivientes a los que se aprobó la compensación tuvieron un riesgo hasta un 6% mayor de padecer cualquier tipo de cáncer, siendo la probabilidad desmesuradamente superior en el caso de un tumor colorrectal –12% mayor– y, sobre todo, de un cáncer pulmón –37% mayor.

Por su parte, los supervivientes que vivieron en los países bajo el gobierno nazi tuvieron un riesgo un 8% mayor de ser diagnosticados de un tumor –y hasta un 12% mayor en el caso específico del cáncer de pulmón– que aquellos que habitaron en países no ocupados.

Por el contrario, como indican los autores, «no hemos observado una elevación del riesgo del cáncer de mama o ginecológico entre las mujeres supervivientes».

Privaciones extremas

En definitiva, el estudio se presenta como un nuevo ejemplo del impacto que, sobre la salud, pueden tener las situaciones vitales extremas. Sin embargo, la metodología empleada no permite establecer la influencia de cada factor individual sobre el riesgo de enfermedad, en este caso oncológica. Y es que como refiere Siegal Sadetzki, «estas investigaciones no pueden llevarse a cabo mediante estudios experimentales y solo pueden ser evaluadas a través de trabajos epidemiológicos observacionales».

Pero aún hay más. Como alerta Electra D. Paskett, de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus (EE.UU.), en un editorial publicado en el mismo número de la revista, «las asociaciones comunicadas por los autores entre la privación extrema experimentada por los supervivientes del Holocausto y el cáncer podría tener un paralelismo con otros eventos extremos a nivel poblacional, incluidos los grupos de minorías racionales o étnicas que experimentan una grave deprivación social a lo largo del tiempo».

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