Un análisis de sangre podría ser suficiente para saber si la inmunoterapia será útil en un paciente
Un análisis de sangre podría ser suficiente para saber si la inmunoterapia será útil en un paciente - ARCHIVO
CÁNCER

Un simple análisis de sangre basta para predecir si un paciente con cáncer responderá a la inmunoterapia

El número de mutaciones en el ADN tumoral circulante permite identificar a los pacientes con mayores probabilidades de responder a la inmunoterapia

MADRIDActualizado:

La inmunoterapia es un tipo de tratamiento en el que se estimula la actividad del sistema inmune del paciente para que combata una enfermedad, caso por ejemplo de un tumor. Un tipo de terapia que, en opinión de los expertos, ha supuesto una auténtica revolución en el abordaje del cáncer. No en vano, y como consecuencia de esta estimulación, el sistema inmune adquiere una mayor capacidad para detectar a las células tumorales y destruirlas. Es el caso, entre otros, de las inmunoterapias basadas en inhibidores de los ‘puntos de control’ –o ‘checkpoint’– inmunológicos, en la que se inhiben o bloquean las señales que suprimen la actividad de los linfocitos T –o lo que es lo mismo, ‘apagan’ la respuesta inmune–. El problema es que estas inmunoterapias con inhibidores de puntos de control no funcionan en todos los pacientes con cáncer. Un aspecto a tener muy en cuenta, dado que las inmunoterapias, como cualquier otro tratamiento, provocan efectos secundarios, algunos muy ‘serios’. Por tanto, no tiene sentido administrarla en un paciente en el que no hará ningún bien, pero sí mucho mal. Pero, ¿cómo saber si un paciente responderá o no al tratamiento? Pues investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.) parecen haber hallado la forma de averiguarlo. Y para ello solo se requiere un simple análisis de sangre –o según la terminología médica, una ‘biopsia líquida’.

Como explica Razelle Kurzrock, co-autora de esta investigación publicada en la revista «Clinical Cancer Research», «la inmunoterapia con inhibidores de puntos de control es ciertamente interesante, pero en la actualidad se está administrando a pacientes con todos los tipos de cáncer, en la mayoría de los casos sin saber si se producirá una respuesta al tratamiento. De hecho, más de un 80% de los pacientes oncológicos no responden a estas inmunoterapias con inhibidores de puntos de control».

Número de mutaciones

Para llevar a cabo el estudio, los autores partieron de dos premisas. La primera, que cuando una célula muere, libera fragmentos de ADN al torrente circulatorio, por el que viajan durante un corte período de tiempo. También en el caso de las células cancerígenas, lo que posibilita que el ADN tumoral –esto es, el ADN de las células cancerígenas, ‘rico’ en mutaciones– y, por ende, la presencia de un cáncer, sea detectado en la sangre. Y la segunda, que cuantas más mutaciones porten las células tumorales, más se diferenciarán de las células sanas, lo que facilitará su detección y posterior destrucción por el sistema inmune.

Como indica Razelle Kurzrock, «los tumores que tienen un mayor número de mutaciones, y que por tanto solían ser considerados los ‘peores’ tumores, son ahora considerados como los ‘mejores’ en el sentido de que son los más accesibles a las inmunoterapias».

Más del 80% de los pacientes oncológicos no responden a las inmunoterapias con inhibidores de puntos de controlRazelle Kurzrock

La pregunta entonces es: este mayor o menor número de mutaciones cancerígenas, ¿puede tener alguna utilidad para predecir si el tumor responderá o no al tratamiento? Pues para averiguarlo, los autores analizaron el ADN circulante en las muestras sanguíneas tomadas a 69 pacientes que, con distintos tipos de cáncer, habían sido tratados con inhibidores de puntos de control inmunológicos.

De acuerdo con los resultados, el 29% de los participantes portaban en su ADN tumoral circulante más de tres mutaciones –o más específicamente, más de tres ‘variantes de significado incierto’, es decir, alteraciones genéticas que podrían, o no, tener relación con la enfermedad–, mientras que el 71% restante portaba tres o menos de estas alteraciones.

Tras la administración de la inmunoterapia, los autores vieron que los pacientes con tres o más VUS en el ADN tumoral circulante tenían una tasa de respuesta al tratamiento significativamente mayor –de un 45% frente a un 15%– que aquellos con tres o menos VUS. El resultado es que, en caso de aquellos con menos VUS, el periodo promedio de supervivencia fue de tan solo 11 meses, muy inferior al de los participantes con más de tres VUS, en los que la respuesta se mantuvo durante una media de 24 meses.

Como refiere Razelle Kurzrock, «teniendo en cuenta que la mayoría de estos pacientes tenían enfermedad avanzada y resistente a la mayoría de los tratamientos, nuestros resultados son impresionantes. Las mutaciones conllevan la producción de proteínas anómalas, y cuantas más mutaciones y proteínas anómalas produzca el tumor, mayores serán las probabilidades de que una o más de estas proteínas sean detectadas por el sistema inmune».

Menos doloroso y más barato

En definitiva, como indica Yulian Khagi, «podemos ayudar a predecir la respuesta a la inmunoterapia mediante la evaluación del número de mutaciones en el ADN tumoral circulante en un simple análisis de sangre. La inmunoterapia puede provocar efectos adversos graves, por lo que la capacidad de predecir quién responderá al tratamiento es importante para minimizar el riesgo potencial para cada paciente».

Todo ello sin olvidar que la técnica solo requiere una simple extracción sanguínea o ‘biopsia líquida’, mucho menos ‘molesta’ que las biopsias sólidas ‘tradicionales’, en las que hay que pasar por el quirófano para tomar una muestra del tejido tumoral.

Como concluye Razelle Kurzrock, «podemos tomar una simple muestra de sangre, lo que resulta menos doloroso, más barato y, además, se puede repetir, para determinar qué pacientes tienen las mayores probabilidades de responder a la inmunoterapia».