ANTIBIÓTICOS

La penicilina en el embarazo induce cambios de comportamiento a largo plazo en los neonatos

La administración de probióticos podría prevenir los efectos negativos del tratamiento con penicilina durante el embarazo o los primeros meses de vida

Bacterias de la flora intestinal
Bacterias de la flora intestinal - ARCHIVO

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad McMaster en Hamilton (Canadá) ha demostrado que el suministro de dosis clínicas bajas de penicilina en ratones gestantes y en las crías recién nacidas induce en estas últimas cambios a largo plazo en el comportamiento, como niveles elevados de agresión y niveles más bajos de ansiedad, acompañados por cambios neuroquímicos característicos en el cerebro y un desequilibrio en la composición de la flora intestinal.

Como explica John Bienenstock, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «en nuestro trabajo hemos observado que la penicilina en dosis bajas tomada a finales del embarazo y en la primera etapa de la vida de los descendientes cambia el comportamiento y el equilibrio de los microbios en el intestino. Aunque este estudio se ha realizado en ratones, refleja preocupaciones comunes y cada vez mayores acerca de los efectos a largo plazo de los antibióticos».

Prevención con probióticos

Asimismo, el estudio también muestra que el impacto negativo sobre el comportamiento asociado al tratamiento con penicilina podría prevenirse con la administración de probióticos. Y es que de acuerdo con los resultados, la administración a los ratones, gestantes y neonatos, de una cepa de bacterias ‘Lactobacillus’ ayudó a prevenir todos estos efectos.

Como destaca John Bienenstock, «nuestros resultados también sugieren que un probiótico podría ser eficaz en la prevención de los efectos perjudiciales de la penicilina».

Nuestro estudio refleja preocupaciones comunes y cada vez mayores acerca de los efectos a largo plazo de los antibióticosJohn Bienenstock

A día de hoy se han publicado distintos estudios que han demostrado que grandes dosis de antibióticos de amplio espectro en animales adultos pueden afectar al comportamiento. Sin embargo, aún no se habían evaluado los efectos de las dosis clínicas de un antibiótico de uso frecuente, caso de la penicilina, sobre la composición de las bacterias intestinales y el comportamiento.

Como apunta el director de la investigación, «en Estados Unidos no hay apenas bebés que no hayan recibido un tratamiento antibiótico en su primer año de vida. Los antibióticos no solo se prescriben, sino que también se encuentran en la carne y los productos lácteos. Si las madres están pasando los efectos de estos medicamentos a sus hijos aún no nacidos o justo después del nacimiento, esto plantea más preguntas sobre los efectos a largo plazo del consumo de antibióticos en nuestra sociedad».

En este contexto, un estudio publicado en 2014 ya planteó preocupaciones similares después de encontrar que la administración de dosis clínicas de penicilina a ratones hembra en la última fase de la gestación y en la vida temprana condujo a un estado de vulnerabilidad a la inducción dietética de la obesidad.

Así, los autores del nuevo estudio seguirán analizando los efectos de la penicilina sobre la descendencia –si se administra solo a las madres embarazadas–. Y asimismo, también planean investigar la eficacia de diferentes tipos de bacterias potencialmente beneficiosas en la protección de la descendencia contra los cambios de comportamiento que resultan del uso de antibióticos.

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