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NEUROLOGÍA

El párkinson es, de alguna manera, una enfermedad autoinmune

Un estudio plantea la posibilidad de que la muerte de las neuronas en esta enfermedad podría prevenirse mediante terapias que amortiguasen la respuesta inmune

MADRIDActualizado:

El párkinson podría ser, en parte, una enfermedad del sistema inmune. Eso es lo que sugiere una investigación de la Universidad de Columbia y del Instituto La Jolla para Alergia e Inmunología (EE.UU.) que asegura haber encontrado la primera evidencia directa de que la autoinmunidad –proceso por el que el sistema inmune ataca los propios tejidos del cuerpo- desempeña un papel en la enfermedad de Parkinson. Los resultados que se publican en «Nature» plantean la posibilidad de que la muerte de las neuronas en el Parkinson podría prevenirse mediante terapias que amortiguasen la respuesta inmune.

Lo cierto es que «la idea de que un mal funcionamiento del sistema inmune contribuye al párkinson se remonta a casi 100 años», reconoce uno de los coordinadores del estudio, David Sulzer, de la Universidad de Columbia. Ahora, añade, «nuestros hallazgos demuestran que dos fragmentos de alfa-sinucleína, una proteína que se acumula en las células cerebrales de las personas con Parkinson, pueden activar las células T implicadas en respuestas autoinmunes».

El paso siguiente, afirma por su parte el orto coordinador, Alessandro Sette, del Instituto La Jolla «sería verificar si la respuesta inmune a la alfa-sinucleína es causa inicial de Parkinson o si contribuye a la muerte neuronal y empeora los síntomas después de la aparición de la enfermedad». En cualquier caso, «estos hallazgos podrían proporcionar una prueba diagnóstica muy necesaria para la enfermedad de Parkinson y podrían ayudarnos a identificar a aquellos individuos con mayor riesgo o los que están en las primeras etapas de la enfermedad».

Las células T tenían el potencial de confundir las neuronas dañadas por la enfermedad de Parkinson como elementos extraños

Aunque se pensaba que las neuronas estaban protegidas ante los ataques autoinmunes, un estudio de 2014 del equipo de Sulzer demostró que las neuronas de dopamina (las afectadas por la enfermedad de Parkinson) son vulnerables porque tienen proteínas en la superficie celular que ayudan al sistema inmunológico a reconocer sustancias extrañas. Como resultado, los investigadores concluyeron que las células T tenían el potencial de confundir las neuronas dañadas por la enfermedad de Parkinson como elementos extraños.

Ahora, la investigación que se publica en «Nature» ha visto que las células T pueden catalogar a las neuronas de dopamina como extrañas debido a la acumulación de daño en las proteína alfa-sinucleína, una característica clave de la enfermedad de Parkinson. «En la mayoría de los casos de Parkinson, las neuronas dopaminérgicas se llenan de estructuras llamadas cuerpos de Lewy, que se componen principalmente de una forma plegada de alfa-sinucleína», explica Sulzer.

Variante genética

En el estudio, los investigadores expusieron muestras de sangre de 67 pacientes con enfermedad de Parkinson y 36 controles sanos con edades similares a fragmentos de alfa-sinucleína y otras proteínas encontradas en las neuronas. Analizaron las muestras para determinar cuál de los fragmentos de proteína desencadenaba una respuesta inmune. Se observó poca actividad celular inmune en muestras de sangre de los controles. Sin embargo, las células T en las muestras de sangre de los pacientes sí tenían ¡una fuerte respuesta a los fragmentos de proteínas. En concreto, la respuesta inmune se asoció con una forma común de un gen que se encuentra en el sistema inmune, lo que puede explicar por qué muchas personas con enfermedad de Parkinson portan esta variante genética.

A tenor de estos datos Sulzer plantea la hipótesis de que la autoinmunidad en la enfermedad de Parkinson surge cuando las neuronas ya no son capaces de deshacerse de la alfa-sinucleína anormal. «Las células jóvenes y sanas se descomponen y reciclan las proteínas viejas o dañadas. Pero dicho proceso de reciclaje disminuye con la edad y con ciertas enfermedades, incluyendo el párkinson, y si la alfa-sinucleína anormal comienza a acumularse y el sistema inmunológico no lo ha visto antes, la proteína podría ser confundida como un patógeno que necesita ser eliminado».

Los laboratorios Sulzer y Sette ahora están analizando estas respuestas en pacientes y trabajando para identificar los pasos moleculares que conducen a la respuesta autoinmune en modelos animales y celulares. «Nuestros resultados plantean la posibilidad de que la inmunoterapia podría ser utilizada para aumentar la tolerancia del sistema inmune a la alfa-sinucleína, lo que podría ayudar a mejorar o prevenir el empeoramiento de los síntomas en pacientes con enfermedad de Parkinson», añade Sette.