Niño con asma
Niño con asma - ARCHIVO
ASMA

Los niños con asma persistente tienen un riesgo considerable de desarrollar EPOC

Un estudio alerta de que el 11% de los niños con asma persistente a la edad de 5-12 años cumple los criterios diagnósticos de la EPOC al cumplir los 23

Actualizado:

El 5% de la población mundial –esto es, cerca de 300 millones de personas, en su mayoría niños y adolescentes– padece asma, enfermedad crónica caracterizada por una dificultad recurrente para respirar y que suele cursar, entre otros síntomas, con opresión en el pecho, sibilancias y falta de aliento. Y del total de afectados, más de la mitad padece asma ‘persistente’, es decir, los síntomas se presentan todos o casi todos los días. Sin embargo, aún a día de hoy se desconoce por qué este asma adquiere un carácter persistente. De hecho, en hasta un 80% de los niños remite espontáneamente antes de alcanzar la edad adulta. Pero como alerta un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores Brigham and Women’s Hospital en Boston (EE.UU.), los niños con asma persistente tienen un riesgo elevado de desarrollar enfermedad obstructiva crónica (EPOC) una vez han superado la adolescencia. Un riesgo, además, que resulta independiente de que tomen o no medicación para el asma o de su exposición al tabaco.

Como explica Scott T. Weiss, director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «nuestros resultados nos muestran que el asma persistente infantil puede dar lugar al desarrollo de EPOC, algo que hasta ahora no se había descrito correctamente. Los niños que tenían una pobre función pulmonar al principio del estudio siguieron unos patrones de crecimiento predecibles: la mayoría tenían un crecimiento pulmonar reducido a lo largo del tiempo y un número significativo acabarían cumpliendo los criterios para el diagnóstico de la EPOC».

Deterioro pulmonar

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron la evolución de 684 niños con asma y edades comprendidas entre los 5 y los 12 años hasta que cumplieron los 23. Y para ello, todos los participantes se sometieron cada año a un espirometría –prueba en la que se registra cuánto aire se es capaz de respirar en un segundo– para determinar el estado de su función pulmonar.

Concluido el estudio, el 11% de los participantes cumplía con los criterios diagnósticos de la EPOC. Y de acuerdo con los resultados, y además de un mayor deterioro de la función pulmonar en los primeros años de la infancia, el segundo factor de riesgo para el desarrollo de EPOC en los niños con asma persistente es el género. Y es que los varones tenían mayor riesgo de acabar desarrollando la enfermedad, si bien como apuntan los autores, «este hallazgo podría ser la consecuencia de la mayor prevalencia de asma en niños que en niñas».

Los niños afectados deben ser advertidos sobre los riesgos asociados a la exposición ambiental, caso por ejemplo de fumarScott Weiss

Además, hasta un 75% de los participantes mostró un deterioro de la función pulmonar y/o un menor crecimiento pulmonar al superar la adolescencia. Un efecto claramente perjudicial asociado al asma persistente que no se pudo corregir con ningún tratamiento.

Como indica Robert C. Strunk, «los resultados son asombrosos. Para una persona que apenas acaba de alcanzar la edad adulta el padecer ya la EPOC es terrible. Y es que según la EPOC evoluciona, los afectados tienen cada vez mayor riesgo de sufrir problemas de salud que les dificultan sus actividades diarias, caso de mantener un empleo».

Prevención ya desde la infancia

En definitiva, y a la luz de las evidencias, deben tomarse medidas para prevenir, cuando menos hasta donde resulte posible, que los niños con asma persistente acaben desarrollando EPOC.

Como concluye Scott Weiss, «los médicos tienen que identificar de forma más precoz a los niños en riesgo y aconsejarles sobre las posibles medidas preventivas. Y es que dado que el asma es por sí misma un factor de riesgo para el desarrollo de la EPOC, los afectados deben ser advertidos sobre los riesgos asociados a la exposición ambiental, caso por ejemplo de fumar, que podrían intensificar sus síntomas y aumentar la probabilidad de que desarrollen EPOC».