La hipertensión en la mediana edad aumenta el riesgo de demencia
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DEMENCIA

La hipertensión cumplidos los 40 se asocia a un mayor riesgo de demencia solo en mujeres

Las mujeres que desarrollan hipertensión arterial en su quinta década de la vida tienen un riesgo hasta un 73% mayor de acabar padeciendo demencia

MADRIDActualizado:

En torno a un 40% de los adultos de nuestro país y cerca de un 30% de la población mundial padece hipertensión arterial, esto es, esto es, la enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial constituye la primera causa de mortalidad en todo el planeta. Y es que una presión sanguínea elevada aumenta, y mucho, el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y, por tanto, un infarto o un ictus. Sin embargo, parece que la relación entre la hipertensión y la salud cerebral no se limita solo a los ictus –o accidentes cerebrovasculares–. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Kaiser Permanente de Oakland (EE.UU.) muestra que las mujeres que desarrollan hipertensión arterial en su quinta década de la vida –o lo que es lo mismo, desde que superan los 40 años y hasta que alcanzan los 50– tienen una probabilidad significativamente superior de desarrollar demencia. Una relación que, sin embargo, parece no tener lugar en los varones.

Como explica Rachel A. Whitmer, directora de esta investigación publicada en la revista «Neurology», «la presión sanguínea elevada en la mediana edad es un factor de riesgo de demencia ya conocido, pero nuestros resultados pueden ayudarnos a entender mejor cuando tiene comienzo esta situación, cómo los cambios en la presión arterial afectan a este riesgo de demencia, y cuáles son las diferencias entre las mujeres y los varones».

En mujeres, que no en varones

Para llevar a cabo el estudio, los autores siguieron la evolución de 7.238 varones y mujeres que entre los años 1964 y 1973 se sometieron a distintas pruebas médicas, entre las mismas la medición de su presión arterial, cuando contaban con unas edades promedio de 33 y 44 años. En torno a un 22% de los participantes –el 31% de los varones y el 14% de las mujeres– tenía hipertensión arterial en la treintena, siendo el porcentaje similar una vez alcanzaron su quinta década de la vida –si bien en este caso las tornas habían cambiado y la prevalencia fue mayor en mujeres (25%) que en varones (18%).

Llegado el año 1996, los autores localizaron a 5.646 de los participantes y siguieron su evolución a lo largo de 15 años, periodo durante el cual se diagnosticaron un total de 532 casos de demencia.

La presión sanguínea elevada en la mediana edad es un factor de riesgo de demencia bien conocidoRachel Whitmer

Los resultados mostraron que la hipertensión arterial en la primera etapa de la edad adulta, es decir, entre los 30 y los 40 años, no se asoció con un mayor riesgo de demencia. Y asimismo, que alcanzada la mediana edad –o lo que es lo mismo, superados los 40 años–, presentar unas cifras elevadas de presión arterial se asoció a un riesgo hasta un 65% superior de que las mujeres acabaran desarrollando demencia.

Es más; comparadas frente a aquellas cuyas cifras tensionales se mantuvieron normales a lo largo de las dos décadas, las mujeres que desarrollaron hipertensión arterial en la quinta década de su vida mostraron una probabilidad hasta un 73% de padecer demencia en las etapas avanzadas de la vida.

Y llegados a este punto, ¿qué sucede con los varones? Pues que la presión sanguínea, ya sea normal o elevada, no parece jugar ningún papel. Como refiere Rachel Whitmer, «incluso aunque la hipertensión era más común en los varones, no hubo evidencia de que tener una presión sanguínea elevada en su treintena o cuarentena aumentara su riesgo de demencia. Así, es necesario llevar a cabo más estudios para identificar las vías asociadas específicamente al sexo que conllevan que una tensión arterial elevada acelere el envejecimiento cerebral».

Mediciones de otro siglo

En definitiva, la presión arterial elevada en los primeros años de la mediana edad aumenta, y mucho, el riesgo de demencia en mujeres, que no en varones. Una asociación, además, que es independiente de otros factores de riesgo de la demencia, caso de la diabetes, el hábito tabáquico y el índice de masa corporal (IMC).

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las mediciones de la presión sanguínea se llevaron a cabo entre los años 1964 y 1973. Y es que mucho ha llovido desde entonces. Como concluyen los autores, «una de las limitaciones de nuestro trabajo es que se han producido numerosos avances desde que se llevó el cribado de las cifras tensionales. Así, el uso y efectividad de los fármacos para la hipertensión limitan la posibilidad de generalizar nuestros resultados a la población actual».