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Hallado un fármaco capaz de prevenir las enfermedades coronarias en pacientes con VIH

Aunque la infección se encuentre controlada, los pacientes con VIH tienen el doble de riesgo de desarrollar una enfermedad del corazón que la población general

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A día de hoy, y gracias a la gran eficacia de las terapias antirretrovirales frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), los pacientes con el VIH pueden vivir muchas décadas tras haber contraído la infección. El problema es que estas terapias aún no son capaces de erradicar completamente el virus, por lo que la infección nunca llega a curarse. En consecuencia, y comparadas frente a la población general, las personas con VIH tienen una menor esperanza de vida. Y es que el VIH promueve la aparición de enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las patologías del corazón. De hecho, se estima que los pacientes con VIH tienen el doble de riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), en el que no solo se identifica uno de los mecanismos celulares que provocan el aumento del riesgo de estas enfermedades en la población con VIH, sino que muestra la eficacia de un nuevo fármaco experimental –bautizado como ‘Ixolaris’– a la hora de contrarrestar sus daños.

Como explica Ivona Pandrea, directora de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «las personas con VIH viven una vida larga y fructífera gracias a los tremendos avances alcanzados en el tratamiento frente al virus. Sin embargo, estas vidas se ven acortadas por unas tasas elevadas de enfermedades del corazón. Y en este sentido, el descubrimiento de unos de los mecanismos celulares que dan lugar a estas enfermedades coronarias posibilita la investigación de fármacos que, como ‘Ixolaris’, actúen e interrumpan de forma específica este mecanismo».

Riesgo duplicado

En el estudio, los autores analizaron las muestras sanguíneas de personas sin VIH, de pacientes con el virus y cuya infección se encontraba ‘bajo control’ gracias a los tratamientos antirretrovirales, y de pacientes con VIH que no seguían ninguna terapia frente al virus. Y lo que vieron es que, con independencia de que tomaran o no tratamientos antirretrovirales y de que la infección estuviera controlada, la sangre de los pacientes con el virus presentaba una tasa anormalmente elevada de monocitos, células del sistema inmune responsables de la liberación de una proteína que, denominada ‘factor tisular’, promueve la coagulación sanguínea y la activación de otras proteínas inflamatorias.

Como indican los autores, «el aumento del riesgo de enfermedad coronaria en la población de VIH está causado por un subtipo de células inmunes que expresan de forma continua una proteína que activa la coagulación y la inflamación incluso cuando el virus está controlado con la medicación».

‘Ixolaris’ tiene el potencial de ayudar a los pacientes con VIH a que disfruten de unas vidas más sanas y prolongadas Ivona Pandrea

En segundo lugar, los autores trataron las muestras sanguíneas de los pacientes con la infección con ‘Ixolaris’, fármaco experimental derivado de una proteína que se encuentra en la saliva de un tipo de garrapata –concretamente, de la especie ‘Ixodes scapularis’– y que, ya patentado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), ha demostrado ser un potente inhibidor del factor tisular. De hecho, distintos estudios han constatado la eficacia de ‘Ixolaris’ en el tratamiento de los coágulos sanguíneos en modelos animales. Y de acuerdo con los resultados, el fármaco fue capaz de bloquear de forma muy eficiente la actividad del factor tisular.

Es más; los autores también administraron el fármaco a un pequeño grupo de simios en las primeras fases de infección con el virus –en este caso, con el virus de inmunodeficiencia en simios (VIS), equivalente al VIH en humanos–. Y lo que vieron es que ‘Ixolaris’ fue capaz de reducir de forma muy significativa los niveles de proteínas inflamatorias asociadas al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Hacen falta más estudios

En definitiva, como indica Ivona Pandrea, «el tratamiento evaluado tiene el potencial de mejorar el abordaje clínico de los pacientes infectados por el VIH y de ayudarlos a que disfruten de unas vidas más sanas y prolongadas conviviendo con el virus».

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer antes de que el tratamiento pueda ser administrado en la práctica clínica. Y es que como concluyen los propios investigadores, «‘Ixolaris’ aún no ha sido probado en humanos y los resultados podrían ser diferentes. Se requieren más estudios para evaluar la seguridad del fármaco y las posibles interacciones con otras medicaciones que ya se están empleando en los pacientes con VIH».

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