Las mutaciones en el ADN provocan que las células sanas se transformen en 'malignas'
Las mutaciones en el ADN provocan que las células sanas se transformen en 'malignas' - ARCHIVO
CÁNCER

¿Cuántas mutaciones hacen falta para que se desarrolle un cáncer?

El número de mutaciones requeridas para que una célula sana se convierta en cancerígena varía entre una y 10 dependiendo del tipo de tumor

MADRIDActualizado:

El pasado mes de febrero se publicó un estudio que concluyó que en torno a un 66% de todos los casos de cáncer se producen por la aparición de mutaciones aleatorias, y por tanto totalmente impredecibles, en el ADN de las células. Sin embargo, el desarrollo de un cáncer, o lo que es lo mismo, la aparición de mutaciones que provocan que una célula sana se convierta en cancerígena y se reproduzca de forma incontrolada hasta formar un tumor, no es cuestión de ‘azar’ o de mera ‘mala suerte’. Las conductas poco, o nada, saludables, como sería sobre todo fumar, ayudan, y mucho, a incrementar la probabilidad de que aparezcan estas mutaciones. Pero llegados a este punto, ¿cuántas mutaciones hacen falta para que una célula sana se convierta en tumoral? Pues según los resultados de un estudio dirigido por investigadores del Instituto Wellcome Trust Sanger en Cambridge (Reino Unido), depende del tipo de cáncer. Y es que si bien en algunos tumores se requiere la presencia de hasta 10 mutaciones, en otros es suficiente con que aparezca solo una.

Como explica Peter Campbell, director de esta investigación publicada en la revista «Cell», «en nuestro trabajo hemos abordado una cuestión sobre el cáncer que lleva debatiéndose desde los años 50: ¿cuál es el número de mutaciones necesarias para que una célula normal se transforme en una célula maligna? Y la respuesta es: solo unas pocas. Por ejemplo, solo cuatro mutaciones de media por paciente ya dan lugar al cáncer de hígado, mientras que el cáncer colorrectal por lo general requiere 10 de estas mutaciones».

Selección natural

El cáncer no es ajeno al proceso de selección natural por el que evolucionan las especies. Y es que el cáncer es en sí mismo una consecuencia de la acumulación de mutaciones que tiene lugar en las células del organismo a lo largo del tiempo. Por ello, y para llevar a cabo el nuevo estudio, los autores han recurrido a la ‘perspectiva evolutiva’ con objeto de ‘medir’ el proceso de la selección natural en 7.664 tumores de 29 tipos diferentes de cáncer. Un objetivo que ha requerido el desarrollo de técnicas que han permitido la identificación de los genes implicados en la evolución del cáncer y, sobre todo, establecer cuántas de estas mutaciones son suficientes para el desarrollo de cada tipo de tumor.

En primer lugar, los resultados han mostrado que, contrariamente a como sucede con los individuos en su conjunto, las mutaciones son bien toleradas por sus células. Por lo general, las mutaciones que una persona –o un animal– hereda de sus padres son muy mal toleradas, hasta el punto de que la selección natural entra en juego y las mutaciones acaban desapareciendo con el paso de las generaciones. Sin embargo, aquellas mutaciones que aparecen en las células sanas y que promoverán su transformación en ‘malignas’ no parecen tener ningún efecto sobre la supervivencia de la propia célula.

Solo cuatro mutaciones de media ya dan lugar al cáncer de hígado, mientras que el cáncer colorrectal requiere 10 de estas mutaciones

En segundo lugar, y lo que es más importante, los resultados han posibilitado identificar el número de mutaciones requeridas para 29 tipos de cáncer. Una cifra que oscila en función del tumor pero que se puede contar con los dedos de ambas manos –y en ocasiones, de una sola mano.

Pero aún hay más. El trabajo también ha permitido identificar nuevos genes asociados al cáncer que hasta ahora permanecían completamente desconocidos. Y asimismo, ha demostrado que las técnicas empleadas posibilitarán, si bien en el futuro, identificar entre los miles de mutaciones que se encuentran en un tumor a aquellas directamente responsables del desarrollo de la enfermedad en cada paciente específico.

Como indica Iñigo Martincorena, co-autor de la investigación, «en nuestro trabajo hemos revelado que cerca de la mitad de las mutaciones que juegan un papel clave en el desarrollo de un tumor se localizan en genes que aún no habían sido identificados como ‘genes oncológicos’ u ‘oncogenes’. Es cierto que ya hemos acumulado un gran conocimiento sobre los genes más importantes implicados en el cáncer, pero también es verdad que aún hay muchos genes más por descubrir».

Mucho por hacer

En definitiva, parece que una célula no requiere que su ADN se vea ‘demasiado’ alterado para transformarse y tratar de destruir el organismo que lo alberga.

Como concluye Mike Stratton, co-autor de la investigación, «ya conocemos centenares de genes que, una vez mutan, desencadenan el cáncer. Nuestro trabajo muestra que solo hace falta un pequeño y consistente número de estos genes mutados para convertir a una célula sana en cancerígena, así como que los genes ‘elegidos’ difieren según el tipo de cáncer. Y también muestra que aún no hemos identificado a muchos de estos genes, por lo que serán el objetivo de ulteriores investigaciones. El conocimiento, creciente y preciso, de los cambios subyacentes que causan el cáncer constituye la base para el descubrimiento y empleo de terapias dirigidas para el tratamiento de la enfermedad».