Contaminación en la ciudad de Hong Kong
Contaminación en la ciudad de Hong Kong - WIKIMEDIA
CÁNCER

La contaminación aumenta la mortalidad de todos los tipos de cáncer, no solo de pulmón

Cada incremento de 10 microgramos por metro cúbico de aire en los niveles de PM2,5 supone un aumento del 22% del riesgo de muerte por cualquier tipo cáncer

MADRIDActualizado:

La contaminación es, más que nociva para la salud, directamente mortal. No en vano, esta contaminación atmosférica es responsable cada año de la muerte de más de 25.000 personas solo en nuestro país. Y es que la inhalación de las partículas en suspensión cuyo diámetro no excede de 2,5 micras –las PM2,5, que están consideradas el mejor indicador de la contaminación urbana y cuyo pequeño tamaño suponen un mayor riesgo para la salud de los seres humanos– provoca enfermedades como son, entre otras, las cardiovasculares, las respiratorias y el cáncer. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) alerta que cada incremento de 10 microgramos por cada metro cúbico de aire en los niveles de PM2,5 conlleva un aumento del 22% del riesgo de mortalidad por cualquier tipo cáncer en la población mayor de 65 años. Un aspecto muy a tener cuenta dado que, a día de hoy, 1 de cada 3 españoles nos vemos abocados a respirar aire contaminado.

Como explica Thuan Quoc Thach, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention», «la exposición a largo plazo a las partículas en suspensión se ha asociado principalmente a la mortalidad por causas cardiopulmonares y por cáncer de pulmón. Y es que el número de estudios en el que se ha evaluado la relación de estas partículas con otros tipos de cáncer es muy reducido. Sin embargo, sospechamos que estas partículas podrían tener un efecto equivalente sobre los tumores del resto del organismo».

Contaminación cancerígena

Para llevar a cabo el estudio, los autores siguieron la evolución desde el momento en que cumplieron 65 años –entre los años 1998 y 2001– y hasta el año 2011 de 66.208 residentes de la ciudad de Hong Kong (China).

Una vez evaluada la contaminación atmosférica de las distintas áreas de la ciudad a partir de las concentraciones anuales de PM2,5 y descartadas las muertes por enfermedades no oncológicas y los distintos factores de riesgo de cáncer –caso del tabaquismo– los resultados concluyen que cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico de aire en los niveles de PM2,5 supone un incremento del 22% de la probabilidad de morir por un cáncer en la población mayor.

Las concentraciones de PM2,5 deben ser reducidas para así disminuir su carga sobre la saludNeil Thomas

Concretamente, y según el tipo de tumor, este incremento en los niveles de PM 2,5 supuso un aumento del 42% de la mortalidad por cáncer en el tracto digestivo superior; del 35% en el caso de los tumores en el resto de órganos del tracto digestivo –hígado, vesícula biliar y páncreas–; del 80% en el cáncer de mama en el caso de las mujeres; y del 36% en el cáncer de pulmón en el caso de los varones.

Y exactamente, ¿cuál es la razón para esta asociación entre contaminación y mayor mortalidad oncológica? Pues según refieren los autores, «una posible explicación para la relación entre las PM2,5 y el cáncer serían los defectos en la reparación del ADN, las alteraciones en las respuestas del sistema inmune o la inflamación que promueve la angiogénesis, esto es, el crecimiento de nuevos vasos que permite a los tumores expandirse por el organismo. Y en el caso de los órganos digestivos, los contaminantes metálicos pesados podrían afectar a la flora intestinal y potenciar el desarrollo de cáncer».

En todo el mundo

Es cierto que el estudio se ha llevado a cabo únicamente en Hong Kong. Pero, lógicamente, los resultados son extrapolables al resto de ciudades del mundo. Com indica Neil Thomas, director de la investigación, «el próximo paso será determinar en qué otros países tiene lugar una asociación similar entre PM2,5 y cáncer. Pero nuestros resultados, combinados con los hallados en otros estudios, sugieren que el resto de poblaciones urbanas podrían tener un riesgo similar».

Tal es así que, refiere el director del estudio, «las implicaciones para otras ciudades similares de todo el mundo es que las concentraciones de PM2,5 deben ser reducidas para, de esta manera, disminuir su carga sobre la salud. Que la contaminación atmosférica es una preocupación para la salud pública es una realidad tan nítida como modificable».

Sin embargo, no todo es contaminación atmosférica. Como concluye Thuan Quoc Thach, «tenemos que ser cautelosos, pues la contaminación es solo un factor de riesgo de cáncer y hay otros, caso de la dieta y el ejercicio, que pueden tener una importancia mucho más significativa».