CARDIOLOGÍA

El cáncer podría encontrarse detrás de muchos ictus isquémicos

La incidencia de cáncer entre los supervivientes a un ictus se establece en un 7,6%, con lo que prácticamente llega a duplicar la observada en la población general (4,5%).

Ictus isquémico
Ictus isquémico - ARCHIVO

De acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer es responsable cada año de la muerte de uno de cada cuatro ciudadanos de nuestro país. De hecho, y con 106.034 decesos registrados en 2014, las enfermedades oncológicas constituyen la segunda causa de mortalidad en la población española, estando esta cifra únicamente superada por la atribuida a las patologías cardiovasculares –116.456 decesos en 2014–. Sin embargo, y más allá de su elevada letalidad, es posible que los distintos tipos de cáncer estén contribuyendo al desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Y es que un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de La Princesa en Madrid muestra una significativa asociación entre el cáncer y el accidente cerebrovascular o ictus, sugiriendo que la presencia de un tumor podría llegar a promover la presentación de un ictus isquémico –episodio que, otrora denominado ‘infarto cerebral’, está causado por una disminución u obstrucción del flujo sanguíneo en el cerebro.

Como explica Jacobo Rogado, director de esta investigación que se presenta en el marco del Congreso 2017 de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), «los estudios post-mortem han sugerido la posibilidad de desarrollo de cáncer tras un ictus isquémico, pero la magnitud de esta asociación todavía no ha sido descrita. Por ello, hemos llevado a cabo un nuevo estudio que nos permitiera establecer si esta relación realmente existe y, asimismo, identificar qué factores pueden predecir este riesgo».

Mayor riesgo

En el estudio, los autores siguieron durante 18 meses la evolución de 381 pacientes que, atendidos inicialmente en el Servicio de Urgencias del Hospital de La Princesa entre de enero de 2012 y diciembre de 2014, fueron ingresados en la Unidad de Ictus del centro tras haberse confirmado el diagnóstico de un ictus isquémico.

Concluido el seguimiento de 18 meses, el 7,6% –un total de 29 pacientes– de los participantes que sobrevivieron al ictus fueron diagnosticados de cáncer, por lo general de colon, pulmón o próstata. Y esta incidencia del 7,6%, ¿es realmente significativa? Pues sí, y mucho. No en vano, llega prácticamente a duplicar la establecida en la población general –4,5%–. Es decir, deberían haberse esperado 17 casos de cáncer, no 29.

La incidencia de cáncer en los supervivientes de ictus fue casi el doble de la establecida en la población generalJacobo Rogado

Es más; el tiempo medio de presentación del cáncer tras el diagnóstico del ictus fue de tan solo seis meses, con cerca de un 45% de los tumores detectados antes de que hubiera transcurrido este medio año. Y concluidos los 18 meses de seguimiento, el 62% de los pacientes con cáncer presentaban enfermedad metastásica –esto es, el tumor ya se ha expandido e invadido otros órganos– o localmente avanzada –esto es, el tumor se ha diseminado a los tejidos y ganglios cercanos.

Como refiere Jacobo Rogado, «nuestro trabajo muestra que la incidencia de cáncer en los supervivientes de ictus fue casi el doble de la establecida en la población general. Cuando los tumores fueron detectados se encontraban ya, por lo general, en una fase avanzada, y el diagnóstico se realizó dentro de los primeros seis meses tras el ictus. Un resultado que indica que el cáncer ya se encontraba presente cuando tuvo lugar el ictus, si bien no había síntomas».

En este contexto, y por lo que refiere a los supervivientes a un ictus, ¿cuáles son los factores asociados al cáncer identificados en este estudio? Pues una edad avanzada –mayor de 76 años–, un diagnóstico previo de cáncer, unos niveles elevados de fibrinógeno –superiores a 450 mg/dl– y unos niveles bajos de hemoglobina –inferiores a 13 g/dl.

Alteración de la coagulación

En definitiva, y de acuerdo con las evidencias alcanzadas en este estudio, parece existir una clara asociación entre los accidentes cardiovasculares y el cáncer. Más concretamente, que la presencia de un tumor ayuda a promover el desarrollo de un ictus. Pero esta relación, ¿cómo se explica? Pues según apunta Jacobo Rogado, «se ha sugerido que el cáncer es un estado hipercoagulable en el que las células tumorales activan el sistema de coagulación. Esto podría explicar nuestra observación de unos mayores niveles de fibrinógeno en aquellos pacientes diagnosticados de cáncer. Podría ser que el efecto protrombótico del cáncer contribuya a los ictus».

Tal es así que, si bien se requieren ulteriores investigaciones para confirmar esta asociación, «los supervivientes a un ictus –concluye el director del estudio– deben ser sometidos a un seguimiento clínico para detectar el posible desarrollo de un tumor durante los 18 meses posteriores al diagnóstico del episodio. Un seguimiento que debe llevarse a cabo especialmente en los pacientes mayores con un historial de cáncer o que presentan unos niveles altos de fibrinógeno o unos niveles bajos de hemoglobina».

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