El joven Edgar Sanfeliz-Botta, junto a Roverta David, la mujer que le cambió la vida
El joven Edgar Sanfeliz-Botta, junto a Roverta David, la mujer que le cambió la vida - MIAMI HERALD

Un trabajador de McDonald's se gradúa en Música gracias a una clienta que le pidió una ensalada césar

Roberta David, directora profesional de coros, quedó prendada de la voz de Edgar Sanfeliz-Botta

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Un día como cualquier otro, impregnado por la rutina, terminó siendo uno de los más especiales de la vida de Edgar Sanfeliz-Botta, un joven cubano que trabajaba desde hacía un año en un McDonald's de Miami para conseguir dinero y poder traerse a su familia de Cuba. Lo que ocurrió fue que, sin saberlo, este joven —ahora de 27 años— atendió a una clienta muy especial que le cambió la vida.

Roberta David se acercó a la ventanilla del restaurante de la cadena para comprarse una ensalada césar, tal como recoge el medio «Miami Herald». Sin embargo, enseguida se quedó sorprendida por lo que oyó: una de las mejores voces que había escuchado nunca. Esta directora profesional de coros se quedó prendada de la voz de Sanfeliz-Botta, que cantaba «Once Upon a Dream», de «La Bella Durmiente» mientras preparaba pedidos.

Cuando el dependiente se acercó a David, esta le preguntó si la voz que había escuchado era la suya, y si por tanto, era contratenor. Sanfeliz-Botta sonrió y le confirmó, algo ruborizado, que era él quien estaba cantando.

Pese a tener que trabajar en la cadena de comida rápida para conseguir dinero, Sanfeliz-Botta no dejaba de lado su pasión, pues cuando terminaba su jornada laboral daba clases de música a alumnos de primaria en la academia Conchita Espinosa, gracias a un título que había obtenido en Cuba que le autorizaba a hacerlo.

«Cuando vine a este país, mucha gente me dijo que me olvidara de la música y que me buscara un trabajo de verdad», contó el joven al citado medio. «Yo dije no. Soy la clase de persona que necesita seguir su corazón».

Ahora, Sanfeliz-Botta se ha graduado en la Universidad Internacional de Florida, algo que, hasta la llegada de Roberta David a su vida, le parecía imposible.

«Él no llamaba»

Tras el primer encuentro que ambos tuvieron en la ventanilla de McDonald's, David iba cada dos o tres días para ver al dependiente, hasta que finalmente le dejó su número de trabajo. Sin embargo, a Sanfeliz-Botta le costó dar el paso y ponerse en contacto con ella. «Pasaron días, y él no llamaba. Pensé: a lo mejor piensa que yo soy algún tipo de acosadora», confesó esta directora de coros al «Miami Herald».

Finalmente, el joven se convenció y se presentó para estudiar Música en la Universidad Internacional de Florida. Con la ayuda de una buena beca lo consiguió, y en agosto de 2014 comenzó sus estudios, que ahora ya ha terminado.

«Nos dimos cuenta de que noshabía tocado la lotería musical con Edgar», dijo el rector de la Universidad Internacional de Florida, Mark Rosenberg. No fue el único piropo que el joven recibió durante su graduación, pues su profesora de canto, Kathleen Wilson, se refirió a él como un «diamante en bruto». «Voy a arriesgarme a decir que va a tener una carrera internacional», dijo.

Autodidacta

Durante sus años universitarios, Sanfeliz-Botta continuó impartiendo clases en la academia Conchita Espinosa, al mismo tiempo que daba conciertos y tocaba el órgano en la iglesia. Precisamente este instrumento es una de las mayores pruebas de su talento, pues aprendió a tocarlo leyendo libros en la biblioteca y practicando en una sala de Cuba.

Con el tiempo, logró su obejtivo de llevarse con él a su familia de Cuba. Además, el dinero que ha ido consiguiendo lo ha invertido en su hermana gemela, pues actualmente está estudiando Fisioterapia en Miami.

Antes de continuar con su formación —pretende estudiar un doctorado en la Escuela de Música de la Universidad de Indiana— quiere asegurarse de que su familia está asentada y bien, por lo que este año dejará los estudios a un lado para trabajar, aunque con la intención de retomarlos el próximo año.

«Desde la barriga de mi madre, siempre estuve cantando. Ahora sé que puedo ganarme la vida con eso. Ya nadie me puede decir qué es lo que no puedo hacer», confesó al medio.