El insólito motivo por el que un hombre fue vetado de un hotel durante 17 años

El protagonista ha compartido su historia en Facebook y el post se ha hecho viral

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¿Qué pensarías si un amigo te dijese que le han prohibido de por vida hospedarse en un hotel? Probablemente, lo primero que se te pasaría por la cabeza es que ha armado un buen jaleo, que ha causado desperfectos en las instalaciones o que ha molestado a otros huéspedes. Nick Burchill hizo todo eso en su primera estancia en el Fairmont Express Hotel y sí, fue vetado para siempre. Lo curioso de la historia es que, por increíble que parezca, todo fue un accidente, una verdadera serie de catastróficas desdichas.

Este canadiense, residente en Dartmouth (Nueva Escocia) ha confesado lo sucedido en su cuenta de Facebook. Diecisiete años después se ha atrevido a contarlo todo para pedir disculpas al hotel y solicitar su readmisión. El relato nos traslada a 2001, año en el que Nick comenzó a trabajar para su actual empresa. Pocos días de comenzar tuvo que viajar a Victoria para asistir a una reunión laboral y decidió aprovechar el desplazamiento para contactar con algunos antiguos amigos de su época en la marina. Ellos le pidieron les llevase pepperoni, dado que este embutido gozaba de una fama especial en el área donde Nick vivía. Ese fue el origen de todos los desastres que vendrían después.

Como buen compañero, Nick compró un montón de pepperoni, tanto como para llenar una enorme maleta. Quería mantenerlo fresco, así que al llegar al Fairmont Express Hotel, donde se celebraba la reunión de su nueva empresa, sacó las piezas de la bolsa y las colocó cerca de una ventana abierta. Jamás habría imaginado que ese gesto, rebosante de cariño y buena voluntad, desencadenaría una catástrofe. Tranquilo y confiado, Nick Burchill abandonó su habitación y se fue a dar un paseo.

Cuando regresó al cuarto y abrió la puerta no podía dar crédito a la escena ante sus ojos. La estancia estaba llena de gaviotas devorando pepperoni, unas cuarenta según sus cálculos. «Por si no lo sabéis, este embutido tiene efectos asquerosos en su sistema digestivo», comenta Nick. Las aves habían hecho sus necesidades por toda la habitación y el olor era nauseabundo. Para empeorar las cosas, cuando abrió la puerta se asustaron y comenzaron a volar en todas direcciones, destrozando lámparas y dañando el mobiliario.

El pobre hombre no sabía qué hacer. Estaba preocupado por causar buena impresión en su nuevo empleo e iba camino conseguir justo lo contrario. Tratando de espantar a las invasoras, acabó lanzando accidentalmente un zapato por la ventana. La última gaviota se resistía y tuvo que atraparla con una toalla, que lanzó igualmente al exterior. Ambas cosas aterrizaron junto a un grupo de aterrorizados turistas. Cuando recuperó su zapato y trató de quitarle la humedad con el secador, terminó generando un cortocircuito en el hotel.

La habitación quedó hecha un desastre, por lo que no le sorprendió que su empresa recibiese una carta del Fairmont Express advirtiendo que nunca volverían a aceptarle como huésped. Tras 17 años de castigo, Nick envió una carta al hotel explicando lo sucedido con todo lujo de detalles; y los gerentes aceptaron sus disculpas. «Creo que el medio kilo de pepperoni que les envié como regalo ha servido de ayuda», concluye Nick, en un post que ha sido compartido por cerca de 5.000 personas. Por increíble que parezca la historia, la dirección del hotel ha confirmado su veracidad. Al menos, la pesadilla ha tenido un final feliz.