Radio Televisión de Irlanda

Dos amigos heterosexuales deciden casarse para no pagar el impuesto de sucesiones

Matt Murphy (85) y su cuidador Michael O'Sullivan (58) pasaron por el altar para ahorrarse 50.000 euros

MadridActualizado:

Acostumbrados a que los matrimonios de conveniencia escondan algún tipo de abuso bajo la tarta nupcial, la boda de dos amigos irlandeses se ha convertido en un ejemplo de solidaridad. Matt Murphy de 85 años, se ha casado con su compañero y cuidador Michael O'Sullivan (de 58) para que este último ser ahorre 50.000 euros del impuestos de sucesiones.

No es homosexual, ni por supuesto tiene previsto fallecer «pronto», pero Matt Murphy pensó que pasando por el altar con su mejor amigo podría cumplir mejor con su testamento. La idea de Murphy es que su compañero y cuidador Michael herede su casa, y para que esto fuera posible necesitaban casarse.

Al unir sus vidas por lo civil, Michael ya no tendrá que pagar unos 50.000 euros en concepto de impuesto de sucesiones. La pareja, amigos desde hace más de 30 años, se dio el «sí quiero» delante de once testigos en la Oficina de Registro del Hospital Sir Patrick de Dublín. Lo hicieron por «amor», pero también por dinero.

Las leyes irlandesas cobra un impuesto de sucesiones altísimo a aquellos que no son cónyuges ni familiares directos. De no haberse casado Michael tendría que pagar el 33% del valor del inmueble para quedarse con él (nos 50.000 euros en su caso).

«Conozco a Matty desde hace 30 años», ha dicho Michael al Irish Mirror. «Nos volvimos muy amigables después de que se rompió mi segunda relación (...). Perdí mi apartamento y luego vivía en la casa de alguien. Esa casa fue vendida y terminé sin hogar. Matty tuvo un problema con sus ojos, comenzó a tener dolores en la cabeza (...). Está tomando 12 esteroides al día, cosas muy, muy fuertes. Me quedé con él un tiempo y eventualmente Matt me dijo: "¿Por qué no vienes y te quedas aquí?"».

Al final, la entrega de Michael y la buena voluntad de Matt han servido para que el Estado irlandés gane un matrimonio feliz aunque pierda 50.000 euros en impuestos.